La Torre Trellick, erigida en 1972 en Golborne Road, en el barrio londinense de Kensington, ha experimentado en años recientes un resurgimiento en popularidad, lo cual indica quizá una revaloración de su estilo arquitectónico, el brutalismo. Diseñada por el arquitecto húngaro Erno Goldfinger, el edificio debe gran parte de su popularidad a las vistas que ofrecen sus espaciosos departamentos y sus 31 pisos de altura.
Construida para reemplazar casas victorianas tras la escasez de vivienda durante la postguerra, la Torre Trellick fue planeada para albergar la mayor cantidad de familias. Con una población mayoritariamente migrante, del caribe inglés, el edificio sufrió una inoportuna inauguración ya que para entonces tanto los rascacielos como los bloques de concreto habían pasado de moda. Para finales de la década de los setenta, Trellick ya se veía sumergida en actividades ilícitas e inseguridad, ganándose el apodo, entonces famoso, de “Torre del Terror.”
En la actualidad, sin embargo, y gracias al desarrollo de comercios y restaurantes en el barrio, Trellick se ha convertido en un edificio muy solicitado. El gobierno británico cambió el estatus de la construcción, dándole el Grado II de protección, otorgado a edificios particularmente importantes. La fachada de concreto expuesto es la característica más notable que lo afilia al estilo brutalista, del cual fue un tardío participante Erno Goldfinger. Surgido del modernismo tardío, el nombre “brutalismo” fue acuñado como un estilo en referencia al concreto empleado, al cual Le Corbusier denominó concreto crudo o béton brut.
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