viernes, 24 de noviembre de 2017

Las letras del Distrito Federal

En 1976 el entonces Departamento del Distrito Federal (DDF) publicó el Catálogo de monumentos escultóricos y conmemorativos del Distrito Federal. Esta publicación es un intento de inventariar gran parte del patrimonio urbano de la Ciudad, además de haber servido en su momento como una herramienta de propaganda oficial.

Acompaña a la publicación, una serie letras capitulares que representan un interesante y atípico ejercicio tipográfico. Estas letras capitulares fueron diseñadas por José Luis Aguirre, de quien no se ha podido ubicar alguna otra obra; se trata de letras formadas por la conjunción de elementos arquitectónicos, alegóricos y escultóricos para señalar las diferentes categorías de monumentos en los diferentes contextos revisados por la publicación: Acueductos (A), Bibliotecas (B), Centros Hospitalarios (H), Construcciones Olímpicas (O), Cosos Taurinos (C), Deportivos (D), Edificios de Gobierno (G), Empresas Descentralizadas (E), Instituciones Educativas (I), Panteones (P), Plazas, parques y jardines (P), Paseo de la Reforma (R), Templos y construcciones religiosas (T), Unidades habitacionales (U) y Varios (V).

Dichos diseños conjugan una variedad de monumentos, sobre todo de escultura urbana formando las siluetas de las letras; a manera de caricatura, las letras utilizan las temáticas de los monumentos.

Uno los ejemplos más interesantes es la O, de Construcciones Olímpicas, prácticamente un recorrido circular por la Ruta de la Amistad, en donde destacan las esculturas de Pierre Székely, Kioshi Takahashi, Grzegorz Kowalski e incluso se señala el mobiliario urbano que acompaña a todas y cada una de las esculturas: la bola de concreto que indica país y autor en la parte más baja de la letra O.

Llama la atención la letra E, hecha a partir de las mazorcas y puños del conjunto escultórico El Trabajo y La Maternidad de Jorge González Camarena en la entrada de las oficinas centrales del IMSS en 1950, la única de todas que sólo mira a un monumento específico.

Por otro lado la letra T emula a una cruz atrial, construida a partir de una columna estípite, la cruz de Mañozca, el monumento a Cuauhtémoc y una efigie de Santo Domingo, todo en alusión a su categoría: Templos y construcciones religiosas.

Junto con la O olímpica y la E de González Camarena, otra de las letras capitulares más modernas es la H de Centros Hospitalarios, con referencias a los conjuntos escultóricos de Luis Ortiz Monasterio para el Centro Médico de 1963, y los escultomurales de Francisco Zúñiga para los hospitales de oncología y neumología de 1958.

A pesar de su audacia, este ejercicio tipográfico pone en evidencia el conservadurismo oficial, por un lado se incluye patrimonio que hoy estaría fuera de contexto en una publicación oficial como Cosos Taurinos; en contra parte se utilizan construcciones olímpicas, hospitales y unidades habitacionales construidas a casi un sexenio de distancia, en este caso sí se explota la arquitectura y escultura modernas, con la intención apropiación de los logros públicos del gobierno anterior. Por lo general estas letras se construyen a partir de patrimonio novohispano, del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX, incluso cuando el catálogo incluye construcciones modernas como Ciudad Universitaria y escultura urbana de Mathias Goeritz, Fernando González Gortázar y Ernesto Paulsen.

A pesar de que se incluye obra contemporánea a la publicación, se siguió apelando al patrimonio arquetípico e incuestionable, y sólo a partir de la propaganda oficial en torno a obra social se utilizó, muy tímidamente, el patrimonio moderno y las expresiones contemporáneas.



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