lunes, 20 de noviembre de 2017

Las razones del oficio

La editorial queretense Gris Tormenta ha iniciado la vida de su catálogo con la colección Disertaciones, que hasta este momento comprende un solo libro (publicado a finales del pasado agosto): Por qué escribo. A pesar de su título, que podría recordar al de un manual, se revela pronto como una antología reflexiva y bien pensada que resulta en un panorama de la literatura que actualmente puede encontrarse en la ciudad de Querétaro. Una premisa sencilla, reunir la respuesta de veintitrés escritores (de distintas generaciones pero con un énfasis en la de la década de 1980) ha resultado en un ejercicio que da pistas sobre las particularidades de la producción literaria de una región, aunque más como síntoma que como una respuesta a una topografía específica o a lo social. Jacobo Zanella, quien se encargó de la antología, lo explica así en su introducción: “No busco las coordenadas geográficas sino las intelectuales. (Por un momento pienso en las ciudades como habitaciones cuyos ambientes se definen según la luz y las cortinas –o su ausencia–, y cómo la persona ahí dentro siente y piensa distinto según lo sugiere la atmósfera de una habitación y no de otra)”.

Zanella también llama la atención a la especificidad y a la tradición de este tipo de texto autobiográfico, evocando la incursión de Orwell en él (por no hablar de otros casos invocados a lo largo del libro). Su confesión ensayística “Why I Write” (“Por qué escribo”, 1946) no sólo ofrece cuatro razones generales sino que arroja algunas estrategias para llevar a cabo este corte de caja preliminar. Es interesante que de ellas varios autores reunidos en la antología retomen, precisamente, el recuerdo de infancia como una explicación formativa. Otros, en cambio, optan por una senda interesante: una narración, también evocativa, que termina por engarzarse con una poética personal. Es el caso de “A pedradas” de Jaime He, del catálogo combativo “¿Por qué escribo?”, de Anaclara Muro, o “La inminencia de la escritura”, de Eduardo de la Garma, quien encuentra en la imagen de un hombre que barre, diariamente, una calle, un inquietante punto de contacto.

Aunque en Por qué escribo pueden encontrarse algunos autores que estuvieron orbitando en torno a Gerardo Arana (1987-2012), como Horacio Warpola, Oliver Herring (a cargo de Herring Publishers México) o Antonio Tamez (quien, a su vez, recuerda en su texto una de las leyendas negras recientes de Querétaro, el extraño asesinato de Blanca Érika), es de celebrarse la horizontalidad con la que la antología tomó forma, recuperando un grupo disímil de autores y, por extensión, de respuestas-ensayos. La decisión de darle la espalda a las particularidades políticas o estéticas del Querétaro contemporáneo (a sus grupos o coyunturas) se ve fortalecida en el libro, también, por un fuerte y celoso aparato crítico. Resta ver cómo avanzará la colección Disertaciones.

Por qué escribo, varios autores, Gris Tormenta, Querétaro, 2017



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