En las respuestas a estas seis preguntas a quemarropa se asoman los hitos que han dado forma a la obra de uno de los más grandes estilistas de la prosa en inglés: John Banville (y su doble literario Benjamin Black, el nom de plume que ha firmado una decena de novelas policiales). Desde el ciclo en el que revisó la figura de grandes científicos hasta novelas recientes como El mar (2005) –revisado en abril por David Miklos, en nuestro Espacio de Reflexión Estética– o Los infinitos (2009), el escritor irlandés no solo ha mantenido una comunicación continua (y compleja) con su propio idioma, sino con el mundo clásico, sus impredecibles dioses y la constante reinvención de la memoria. Su novela más reciente, La guitarra azul (2015), fue publicada en castellano por Alfaguara.
¿Qué es un clásico?
Un clásico es una obra de arte que se ha probado lo suficientemente fuerte, durante el tiempo necesario, para superar la prueba de resistencia que impone la posteridad.
¿Qué le preguntaría a Aquiles si fuera Odiseo y tuviera la oportunidad de encontrarte con él, una vez más, antes de entrar al Hades?
¿Podría haber sido un gran héroe como tú si, como tú, hubiera carecido completamente de sentido del humor?
Benjamin Black y John Banville entran a un pub. ¿En dónde se sentarían? ¿Qué tomarían? ¿Hablarían de algo?
No entrarían juntos. Banville se deslizaría furtivamente en el salón mientras que Black se sentaría sobre un banco de la barra. Banville tomaría una copa de vino blanco y Black un whisky doble. Si fueran a comunicarse, Black miraría de reojo a Banville con una risilla, y Banville contestaría mirándolo con una hostilidad defensiva.
De tener la oportunidad ¿a quién espiaría?
A los dioses.
¿A qué país emigraría si lo expulsaran del suyo?
A Italia.
¿Preferiría ser enterrado con un sudario sobre su cuerpo o quemado en una pira con un par de monedas sobre sus ojos?
Denme siempre la flama por encima del barro.
Esta entrevista fue publicada en La Tempestad 110, mayo de 2016.
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