Hace unos años, tras un concierto en colaboración en Casa del Lago, los compositores Iván Naranjo y Emilio Hinojosa Carrión iniciaron una conversación que en 2025 se materializó con el nombre de un platillo tradicional michoacano: Corunda. “Queríamos crear una disquera dedicada a la música experimental que viniera ‘envuelta’ en una hoja de tamal”, recuerda Hijonosa: “Esa imagen nos recordó inmediatamente una cinta de Möbius, algo que nos pareció perfecto para representar la música contemporánea: tejida con hojas de maíz o plátano, pero nunca envuelta en dos panes ni sumergida en el caldo de una torta ahogada”. Tras unos meses de maduración, luego de unir esfuerzos con Benjamín Morales, el proyecto comenzó a cristalizarse.
En aquella charla, explica Naranjo, “hablamos de la poca música experimental, contemporánea y de improvisación libre que se graba y produce profesionalmente en México, en contraste con la enorme cantidad de proyectos que existen y se presentan en vivo en el país”. En un tiempo en el que los sellos parecen haberse vuelto innecesarios, surge la necesidad de crear, además de canales de distribución, un registro de ciertas sonoridades que están produciéndose en el país, con un criterio claro. Los dos primeros frutos de aquella conversación, casi con un ánimo de manifiesto, están disponibles desde noviembre del año pasado, no sólo para descarga digital sino en formato físico: Hoy to Play Music, de Emilio Hinojosa Carrión (Ciudad de México, 1984), y el álbum doble formado por Mineral y Superficies de tiempo, de Iván Naranjo (Morelia, 1977).
Como se ve, los animadores de este proyecto son dos de los más relevantes compositores contemporáneos mexicanos. De ahí que Corunda se plantee como una postura ante la escucha. No sólo la naciente línea estética del sello, sino la apuesta por grabaciones de calidad. En ese sentido, encontrar estos dos trabajos en CD no es nostálgico, es un planteamiento crítico: “Responde a la necesidad de propiciar una escucha más atenta y menos mediada por la lógica algorítmica que domina las plataformas digitales”, plantea Naranjo. Abunda Hinojosa: “El formato físico (junto al streaming) defiende la obra como archivo tangible y memoria viva, no por nostalgia, sino para resistir la volatilidad digital: cada disco es un objeto que contiene, protege y se desdobla infinitamente, como la corunda misma”.
El disco How to Play Music (2025), de Emilio Hinojosa Carrión. Cortesía de Corunda
Entramos en una discusión pertinente, vinculada a la transformación de los hábitos de escucha. Las plataformas de streaming, especialmente Spotify, han jugado un papel central al favorecer la dispersión y la superficialidad. El álbum, como unidad estética y en ocasiones como obra en sí, ha sido marginado a favor de la pieza, la unidad de contenido, unos minutos de acompañamiento antes de pasar otra cosa. Eso sin hablar del modelo de negocio, sostenido en la casi nula remuneración de los creadores. “Por ello apostamos, al menos por ahora, a trabajar con Bandcamp, con un modelo más directo entre artistas y escuchas, así como la posibilidad de ofrecer formatos de alta calidad y una relación menos intermediada”, explica Naranjo.
“El formato físico defiende la obra como archivo tangible y memoria viva, no por nostalgia, sino para resistir la volatilidad digital: cada disco es un objeto que contiene, protege y se desdobla infinitamente, como la corunda misma”: Emilio Hinojosa Carrión
El formato físico recupera, además, la noción de identidad gráfica. La de Corunda expresa claridad, limpieza, gusto por la abstracción. El diseñador Fernando Espinosa tomó de inspiración la gran variedad de tipos de tamales que existen en México. A casa portada corresponderá un tamal distintivo, aludiendo a que, también en materia musical, el país ofrece rutas diversas y “sabores” arriesgados. En ese sentido, los discos de los fundadores del sello dan la pauta, pero hay planes para una larga lista de lanzamientos futuros.
“Por una parte, queremos lanzar un álbum de música de la compositora Marisol Jiménez, que reside en Berlín y ha consolidado un lenguaje propio y una práctica que involucra máquinas robotizadas que ella misma diseña y construye, en convivencia con escritura instrumental, y que nos parece importante y emocionante documentar. Por otro lado, dos intérpretes solistas: Dirén Checa, violinista virtuosa, residente del ensamble Cepromusic, con un repertorio como solista que incluye numerosas piezas escritas para ella, y Alex Motta, un destacadísimo contrabajista, también residente de Cepromusic y con un pie muy firme en los territorios inestables de la improvisación libre. En su caso, el disco involucrará colaboraciones con el compositor Andrés Motta, además de algo de su trabajo como improvisador”, abunda Iván Naranjo.
El disco doble Mineral / Superficies de tiempo (2025), de Iván Naranjo. Cortesía de Corunda
¿Cuál es, entonces, la vocación de Corunda? “Abrir un espacio genuino para la exploración sin que ‘lo experimental’ se convierta en otro género cómodo, con sus clichés sonoros, su estética predecible y su zona de confort camuflada de riesgo. No queremos museos ni vitrinas académicas; apostamos por lo que sucede en nuestro entorno, por los montajes, los hallazgos, el reciclaje; por mantener viva (con ironía y orgullo) la vieja acusación de ‘eso no es música’”, propone Hinojosa, dejando claro que el proyecto tiene, también, un espíritu provocador.
“Aquellas otras músicas, con una intención de exploración de mundos musicales menos visitados, suelen ser menos interpretadas y mucho menos grabadas; es a éstas a las que queremos prestar especial atención”: Iván Naranjo
El diagnóstico es claro, a decir de Emilio Hinojosa Carrión: “En México hay una escena de música contemporánea y experimental de altísima calidad (de compositores e intérpretes que exploran sin red), pero muchas obras circulan de forma precaria, sólo en conciertos puntuales o plataformas algo efímeras, sin permanencia ni cuidado editorial. La música de concierto, aunque vibrante en circuitos independientes, a menudo queda atrapada en el evento único, sin devenir objeto, memoria o referencia. Corunda nace para contrarrestar esa volatilidad, dar visibilidad, cuidado y archivo a ese trabajo, confiando ingenuamente en que aún vale la pena apostar por lo que no encaja, por lo polémico y por lo que, al escucharse, hace dudar de si es música o no”.
Lo cierto es que no nacen disqueras todos los días, y menos una dedicada a la música contemporánea en sus vertientes más aventureras. Puntualiza Naranjo: “Hablar de la música de concierto en México es hablar de muchas músicas y muchas situaciones. El panorama es diverso y las situaciones también lo son. Vemos un gran interés por las músicas con enfoque neonacionalista, tanto en México como en el extranjero, y el oficio de estas músicas es de gran calidad. Por otra parte, aquellas otras músicas, con una intención de exploración de mundos musicales menos visitados, suelen ser menos interpretadas y mucho menos grabadas; es a éstas a las que queremos prestar especial atención”. Corunda inicia su andadura, entonces, con una apuesta por los oídos abiertos y la capacidad de, nuevamente, sentarnos a oír.
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