jueves, 20 de agosto de 2026

Luna en piscis o sobre el ‘az-zahr’

El viernes 17 de julio de 2026 me invitaron a dormir en el Museo Jumex de 5 a 6 pm.

Jornalera de sueños fue un performance en el que, durante un día laboral, los artistas Emilio Carrera y Sandra Sánchez se turnaron para dormir, junto a personas invitadas, en la Galería -1, donde se presenta la exposición Colección Jumex: Visiones difusas. Mientras uno dormía, el otro registraba con palabras lo que los cuerpos durmientes le comunicaban: gestos, delirios, pensamientos y manifestaciones. El público podía ver tanto los cuerpos durmientes como la escritura en vivo.

Recordé que podía llevar una publicación, así que tomé The Muppet Show. Vol. 1 de Ronit Guttman Berditchevsky (Miau Ediciones, 2026), porque me gustan mucho sus colores, sus poemas y la contraportada que dice:

Al momento de imprimir esta publicación, Israel, Estados Unidos y sus cómplices continúan su limpieza étnica y genocidio contra el pueblo palestino impunemente. Han asesinado a 75 mil palestines, más de 3 mil libaneses y más de 4 mil iraníes.

Ante el ascenso del fascismo en el mundo, sostengo firmemente que:

Nadie es libre hasta que todes seamos libres.

Nunca más para nadie.

¡Que viva Palestina libre!

¡Que viva la autodeterminación!

sueños

Vista del performance Jornalera de sueños, de Emilio Carrera y Sandra Sánchez. Museo Jumex, Ciudad de México, 17 de julio de 2026

Iba en piyama, lista para dormir. Es una de mis actividades favoritas, sobre todo porque sueño mucho. Me gusta tanto porque las fantasías siempre han sido un refugio ante el exterior. Varias veces durante el día estoy imaginando emergencias posibles. Esto suele tener consecuencias en mi capacidad de acción, por eso cuando las amigas me hacen invitaciones que movilicen las fugas, las tomo. Jornalera de sueños era perfecto.

Al museo llegaban muchas personas, veían a Emilio dormir y juzgaban la dormición: críticas mordaces, hostilidad, acentos de clases sociales que no convergerían en mi vida de no estar en Polanco. Hubo algunas dudas genuinas del público, me preguntaron si lo que hacía Sandra –quien escribía en un trance, tomada por el texto– era parte de la exposición. Les dije que sí y comenzaron a tomarle fotos.

Llegó a mí la extrañeza y un cierto temor por haber llevado la publicación de Ronit. Comenzaron a llegar las fantasías. Imaginé que la gente podría ser agresiva. ¿Por qué surgía la inquietud ante la hostilidad y no la potencia que habilita la confrontación? Se despertaba en mí la vulnerabilidad que trae consigo el azar y la exposición, a pesar del encuadre institucional que aporta un museo. De nuevo, la imaginación buscaba anticiparse ante el antagonismo posible. Es el detalle de soñar despierta, a veces llegas a pasajes maravillosos o a callejones horribles.

sueños

Vista del performance Jornalera de sueños, de Emilio Carrera y Sandra Sánchez. Museo Jumex, Ciudad de México, 17 de julio de 2026

Me acosté, afortunadamente junto a Sandra. Es muy especial que la primera vez que dormimos juntas haya sido así. Procedí a taparme la cara con los poemas de Ronit. Sentí que me acompañaban mis amigas. Escuchaba más o menos las conversaciones, estaba alerta. ¿Por qué ahí? ¿Por qué con esa publicación? Recordé que ese sentimiento de sobreexposición relacionado con el sionismo estaba habitándome desde finales del año pasado, cuando intenté viajar a Palestina gracias a la invitación que Wonder Cabinet (PAL) hizo a Cráter Invertido (MX) como parte de una residencia. En la llegada al aeropuerto, en la Palestina ocupada (Tel Aviv), no pude pasar del control migratorio. Ahí, acostada en el museo, no soñaba, pero repasaba, una vez más, todo lo que había ocurrido esa noche.

Quedó grabado en mi corazón cómo una mujer musulmana respondía con furia ante las agresiones de la policía israelí que intentaba humillarla fallidamente. Ahí, en el punto en donde nos tenían recluidxs, con la violencia de quien sabe que tiene tus papeles y que es impune, ante la violencia genocida, surgió la piedra que se lanza con dignidad. Ella me hizo recordar que hacerle frente al fascismo es habitar el aquí y ahora que reclama fracturar la dominación mediante un movimiento que sabe habitar su propio riesgo.

Una nunca puede prever todos los peligros que implica vivir, estamos expuestas inevitablemente al azar. Y es mejor que esos riesgos te pesquen con lxs amigxs que comparten ilusiones y esperanzas contigo. Luego, sin plan ni causa clara, eso también se pierde, como cuando despiertas de un sueño y todo permanece como un conjuro alegre que no va a repetirse. Recuerdo que toda esa jornada de la deportación no dormí, no podía, me dio un tic en el ojo que a veces regresa. Ese tic que he intentado controlar pero que me indica que no se juega con el azar. Creo que dormí hasta que tomé el vuelo de conexión de Alemania a México, debe ser porque ya tenía de vuelta mi pasaporte.

sueños

Vista del performance Jornalera de sueños, de Emilio Carrera y Sandra Sánchez. Museo Jumex, Ciudad de México, 17 de julio de 2026

En el museo tampoco pude dormir, aunque el colchón era cómodo. Llegó la certeza de que ya era tiempo de cambiar el colchón que le habíamos comprado a Luisa hace siete años. No sé desde cuándo registro los dolores de espalda alta que tengo al despertar, quizá desde la prepa. Culpo al colchón de resortes que acompañó todos mis sueños en San Juanico, Edomex. Ése es un dolor que viene y va. Al fin, hace unas semanas, compré mi primer colchón nuevo. Me convencí de que con ése ya no me dolía la espalda, pero de nuevo regresó el dolor. Culpo ahora a la almohada. ¿Cómo es que una de mis actividades favoritas siempre ha estado atravesada por un dolor intermitente? Casi tan similar como mi tránsito por distintos colectivos. ¿Será realmente el colchón o será mi cuerpo que no se soporta a sí mismo? La incomodidad siempre me ha acompañado al soñar.

Al final no pasó nada malo mientras estuve acostada en el museo. Una vez más, la fantasía había desbordado la estima que tengo por mi propio destino. Una sueña con un orden que no hay, como si el dominio fuera omnipresente. Nunca lo fue, nunca lo será. Hay una fuerza que siempre encadena los sucesos de manera arbitraria.

Azar proviene del árabe الزهر (az-zahr), que significa flor. La flor de azahar es un símbolo del derecho de retorno palestino, de los naranjales que volverán a sembrarse en una Palestina libre. ¡Qué nos encuentren las flores, siempre, siempre!

sueños

Vista del performance Jornalera de sueños, de Emilio Carrera y Sandra Sánchez. Museo Jumex, Ciudad de México, 17 de julio de 2026

The post Luna en piscis o sobre el ‘az-zahr’ first appeared on La Tempestad.



from La Tempestad https://ift.tt/1wRcFk4
via IFTTT Fuente: Revista La Tempestad

Luna en piscis o sobre el ‘az-zahr’

El viernes 17 de julio de 2026 me invitaron a dormir en el Museo Jumex de 5 a 6 pm.

Jornalera de sueños fue un performance en el que, durante un día laboral, los artistas Emilio Carrera y Sandra Sánchez se turnaron para dormir, junto a personas invitadas, en la Galería -1, donde se presenta la exposición Colección Jumex: Visiones difusas. Mientras uno dormía, el otro registraba con palabras lo que los cuerpos durmientes le comunicaban: gestos, delirios, pensamientos y manifestaciones. El público podía ver tanto los cuerpos durmientes como la escritura en vivo.

Recordé que podía llevar una publicación, así que tomé The Muppet Show. Vol. 1 de Ronit Guttman Berditchevsky (Miau Ediciones, 2026), porque me gustan mucho sus colores, sus poemas y la contraportada que dice:

Al momento de imprimir esta publicación, Israel, Estados Unidos y sus cómplices continúan su limpieza étnica y genocidio contra el pueblo palestino impunemente. Han asesinado a 75 mil palestines, más de 3 mil libaneses y más de 4 mil iraníes.

Ante el ascenso del fascismo en el mundo, sostengo firmemente que:

Nadie es libre hasta que todes seamos libres.

Nunca más para nadie.

¡Que viva Palestina libre!

¡Que viva la autodeterminación!

sueños

Vista del performance Jornalera de sueños, de Emilio Carrera y Sandra Sánchez. Museo Jumex, Ciudad de México, 17 de julio de 2026

Iba en piyama, lista para dormir. Es una de mis actividades favoritas, sobre todo porque sueño mucho. Me gusta tanto porque las fantasías siempre han sido un refugio ante el exterior. Varias veces durante el día estoy imaginando emergencias posibles. Esto suele tener consecuencias en mi capacidad de acción, por eso cuando las amigas me hacen invitaciones que movilicen las fugas, las tomo. Jornalera de sueños era perfecto.

Al museo llegaban muchas personas, veían a Emilio dormir y juzgaban la dormición: críticas mordaces, hostilidad, acentos de clases sociales que no convergerían en mi vida de no estar en Polanco. Hubo algunas dudas genuinas del público, me preguntaron si lo que hacía Sandra –quien escribía en un trance, tomada por el texto– era parte de la exposición. Les dije que sí y comenzaron a tomarle fotos.

Llegó a mí la extrañeza y un cierto temor por haber llevado la publicación de Ronit. Comenzaron a llegar las fantasías. Imaginé que la gente podría ser agresiva. ¿Por qué surgía la inquietud ante la hostilidad y no la potencia que habilita la confrontación? Se despertaba en mí la vulnerabilidad que trae consigo el azar y la exposición, a pesar del encuadre institucional que aporta un museo. De nuevo, la imaginación buscaba anticiparse ante el antagonismo posible. Es el detalle de soñar despierta, a veces llegas a pasajes maravillosos o a callejones horribles.

sueños

Vista del performance Jornalera de sueños, de Emilio Carrera y Sandra Sánchez. Museo Jumex, Ciudad de México, 17 de julio de 2026

Me acosté, afortunadamente junto a Sandra. Es muy especial que la primera vez que dormimos juntas haya sido así. Procedí a taparme la cara con los poemas de Ronit. Sentí que me acompañaban mis amigas. Escuchaba más o menos las conversaciones, estaba alerta. ¿Por qué ahí? ¿Por qué con esa publicación? Recordé que ese sentimiento de sobreexposición relacionado con el sionismo estaba habitándome desde finales del año pasado, cuando intenté viajar a Palestina gracias a la invitación que Wonder Cabinet (PAL) hizo a Cráter Invertido (MX) como parte de una residencia. En la llegada al aeropuerto, en la Palestina ocupada (Tel Aviv), no pude pasar del control migratorio. Ahí, acostada en el museo, no soñaba, pero repasaba, una vez más, todo lo que había ocurrido esa noche.

Quedó grabado en mi corazón cómo una mujer musulmana respondía con furia ante las agresiones de la policía israelí que intentaba humillarla fallidamente. Ahí, en el punto en donde nos tenían recluidxs, con la violencia de quien sabe que tiene tus papeles y que es impune, ante la violencia genocida, surgió la piedra que se lanza con dignidad. Ella me hizo recordar que hacerle frente al fascismo es habitar el aquí y ahora que reclama fracturar la dominación mediante un movimiento que sabe habitar su propio riesgo.

Una nunca puede prever todos los peligros que implica vivir, estamos expuestas inevitablemente al azar. Y es mejor que esos riesgos te pesquen con lxs amigxs que comparten ilusiones y esperanzas contigo. Luego, sin plan ni causa clara, eso también se pierde, como cuando despiertas de un sueño y todo permanece como un conjuro alegre que no va a repetirse. Recuerdo que toda esa jornada de la deportación no dormí, no podía, me dio un tic en el ojo que a veces regresa. Ese tic que he intentado controlar pero que me indica que no se juega con el azar. Creo que dormí hasta que tomé el vuelo de conexión de Alemania a México, debe ser porque ya tenía de vuelta mi pasaporte.

sueños

Vista del performance Jornalera de sueños, de Emilio Carrera y Sandra Sánchez. Museo Jumex, Ciudad de México, 17 de julio de 2026

En el museo tampoco pude dormir, aunque el colchón era cómodo. Llegó la certeza de que ya era tiempo de cambiar el colchón que le habíamos comprado a Luisa hace siete años. No sé desde cuándo registro los dolores de espalda alta que tengo al despertar, quizá desde la prepa. Culpo al colchón de resortes que acompañó todos mis sueños en San Juanico, Edomex. Ése es un dolor que viene y va. Al fin, hace unas semanas, compré mi primer colchón nuevo. Me convencí de que con ése ya no me dolía la espalda, pero de nuevo regresó el dolor. Culpo ahora a la almohada. ¿Cómo es que una de mis actividades favoritas siempre ha estado atravesada por un dolor intermitente? Casi tan similar como mi tránsito por distintos colectivos. ¿Será realmente el colchón o será mi cuerpo que no se soporta a sí mismo? La incomodidad siempre me ha acompañado al soñar.

Al final no pasó nada malo mientras estuve acostada en el museo. Una vez más, la fantasía había desbordado la estima que tengo por mi propio destino. Una sueña con un orden que no hay, como si el dominio fuera omnipresente. Nunca lo fue, nunca lo será. Hay una fuerza que siempre encadena los sucesos de manera arbitraria.

Azar proviene del árabe الزهر (az-zahr), que significa flor. La flor de azahar es un símbolo del derecho de retorno palestino, de los naranjales que volverán a sembrarse en una Palestina libre. ¡Qué nos encuentren las flores, siempre, siempre!

sueños

Vista del performance Jornalera de sueños, de Emilio Carrera y Sandra Sánchez. Museo Jumex, Ciudad de México, 17 de julio de 2026

The post Luna en piscis o sobre el ‘az-zahr’ first appeared on La Tempestad.



from La Tempestad https://ift.tt/1wRcFk4
via IFTTT Fuente: Revista La Tempestad

miércoles, 19 de agosto de 2026

Un caja, todo Kubrick

La obra de Stanley Kubrick, concisa y profundamente influyente, exigía una edición definitiva para las cinetecas personales. El 20 de octubre, The Criterion Collection pondrá a la venta The Complete Kubrick, una caja de 30 discos que reúne sus trece largometrajes –de Miedo y deseo (1952) a Ojos bien cerrados (1999)–, además de tres cortometrajes tempranos –Day of the Fight (1951), Flying Padre (1951) y The Seafarers (1953). El diseño del volumen se inspira en el archivo del cineasta y utiliza fotografías, materiales y documentos rara vez vistos, incluidas anotaciones de su puño y letra. El volumen crítico que acompaña la edición lleva la firma del escritor y crítico Nathaniel Rich.

Aunque buena parte de la filmografía de Kubrick ya contaba con restauraciones en 4K, algunas de ellas lanzadas por la propia Criterion, The Complete Kubrick permitirá volver a ver películas que no habían contado con masterizaciones prístinas en alta definición, como Lolita (1962), Naranja mecánica (1971), El resplandor (1980) o Cara de guerra (1987). Las películas se presentan además en Dolby Vision HDR, con las bandas sonoras monofónicas originales y nuevas mezclas 5.1 restauradas y remasterizadas. El conjunto incluye más de 25 horas de entrevistas, documentales y materiales de detrás de cámaras; entre ellos, la nueva restauración de Making ‘The Shining’, el registro realizado por Vivian Kubrick durante el rodaje de El resplandor, así como la versión internacional de la película.

Desde el diseño y los materiales adicionales que incorpora, la caja plantea la posibilidad de ver la obra completa de Stanley Kubrick como un solo cuerpo. En un cineasta tan preocupado por el control, resulta apropiado que esta edición adopte la forma de un archivo. Noir (El beso del asesino, Casta de malditos), bélico (Miedo y deseo, Patrulla infernal –1957­–, Cara de guerra), épico (Patrulla infernalEspartaco –1960­–), comedia (LolitaDr. Insólito –1964­–), ciencia ficción (2001: Odisea del espacio –1968­–, Naranja mecánica), drama de época (Barry Lyndon –1975­–), terror (El resplandor), melodrama (LolitaOjos bien cerrados), thriller (Casta de malditos, de nuevo Ojos bien cerrados): Kubrick “desmontó cada uno de esos sistemas expresivos para ofrecer obras de arte disfrazadas de productos industriales”, se lee en este ensayo.

El interés de The Complete Kubrick está también en la posibilidad de ampliar la experiencia de las películas. La caja incorpora nuevos comentarios de Lee Unkrich, cineasta y editor del libro Stanley Kubrick’s ‘The Shining’, y del escritor Michael Benson, autor de Space Odyssey: Stanley Kubrick, Arthur C. Clarke, and the Making of a Masterpiece. Incluye además una conversación inédita entre el novelista Jonathan Lethem y el historiador de cine Kevin Wynter sobre Kubrick y la autoría, además de pruebas de cámara inéditas de Lolita, material poco visto del rodaje de Cara de guerra y entrevistas de archivo con colaboradores y admiradores del cineasta como Christiane Kubrick, Kirk Douglas, Peter Sellers, Wendy Carlos, Douglas Trumbull, Steven Spielberg y Martin Scorsese. La cuestión será encontrar esta pieza de colección a un precio accesible para el cinéfilo.

The post Un caja, todo Kubrick first appeared on La Tempestad.



from La Tempestad https://ift.tt/KnOiJjw
via IFTTT Fuente: Revista La Tempestad

Un caja, todo Kubrick

La obra de Stanley Kubrick, concisa y profundamente influyente, exigía una edición definitiva para las cinetecas personales. El 20 de octubre, The Criterion Collection pondrá a la venta The Complete Kubrick, una caja de 30 discos que reúne sus trece largometrajes –de Miedo y deseo (1952) a Ojos bien cerrados (1999)–, además de tres cortometrajes tempranos –Day of the Fight (1951), Flying Padre (1951) y The Seafarers (1953). El diseño del volumen se inspira en el archivo del cineasta y utiliza fotografías, materiales y documentos rara vez vistos, incluidas anotaciones de su puño y letra. El volumen crítico que acompaña la edición lleva la firma del escritor y crítico Nathaniel Rich.

Aunque buena parte de la filmografía de Kubrick ya contaba con restauraciones en 4K, algunas de ellas lanzadas por la propia Criterion, The Complete Kubrick permitirá volver a ver películas que no habían contado con masterizaciones prístinas en alta definición, como Lolita (1962), Naranja mecánica (1971), El resplandor (1980) o Cara de guerra (1987). Las películas se presentan además en Dolby Vision HDR, con las bandas sonoras monofónicas originales y nuevas mezclas 5.1 restauradas y remasterizadas. El conjunto incluye más de 25 horas de entrevistas, documentales y materiales de detrás de cámaras; entre ellos, la nueva restauración de Making ‘The Shining’, el registro realizado por Vivian Kubrick durante el rodaje de El resplandor, así como la versión internacional de la película.

Desde el diseño y los materiales adicionales que incorpora, la caja plantea la posibilidad de ver la obra completa de Stanley Kubrick como un solo cuerpo. En un cineasta tan preocupado por el control, resulta apropiado que esta edición adopte la forma de un archivo. Noir (El beso del asesino, Casta de malditos), bélico (Miedo y deseo, Patrulla infernal –1957­–, Cara de guerra), épico (Patrulla infernalEspartaco –1960­–), comedia (LolitaDr. Insólito –1964­–), ciencia ficción (2001: Odisea del espacio –1968­–, Naranja mecánica), drama de época (Barry Lyndon –1975­–), terror (El resplandor), melodrama (LolitaOjos bien cerrados), thriller (Casta de malditos, de nuevo Ojos bien cerrados): Kubrick “desmontó cada uno de esos sistemas expresivos para ofrecer obras de arte disfrazadas de productos industriales”, se lee en este ensayo.

El interés de The Complete Kubrick está también en la posibilidad de ampliar la experiencia de las películas. La caja incorpora nuevos comentarios de Lee Unkrich, cineasta y editor del libro Stanley Kubrick’s ‘The Shining’, y del escritor Michael Benson, autor de Space Odyssey: Stanley Kubrick, Arthur C. Clarke, and the Making of a Masterpiece. Incluye además una conversación inédita entre el novelista Jonathan Lethem y el historiador de cine Kevin Wynter sobre Kubrick y la autoría, además de pruebas de cámara inéditas de Lolita, material poco visto del rodaje de Cara de guerra y entrevistas de archivo con colaboradores y admiradores del cineasta como Christiane Kubrick, Kirk Douglas, Peter Sellers, Wendy Carlos, Douglas Trumbull, Steven Spielberg y Martin Scorsese. La cuestión será encontrar esta pieza de colección a un precio accesible para el cinéfilo.

The post Un caja, todo Kubrick first appeared on La Tempestad.



from La Tempestad https://ift.tt/KnOiJjw
via IFTTT Fuente: Revista La Tempestad

jueves, 13 de agosto de 2026

Identidad y futbol

En su columna –un intercambio epistolar con Juan Villoro en El País– publicada un día después de la final de Mundial de Futbol, el escritor argentino Martín Caparrós reflexionó sobre los “caracteres nacionales” construidos durante la competencia, en particular, sobre el caso argentino. Convertido en el gran villano del evento –compitiendo en rechazo con Donald Trump–, el equipo de Argentina provocó cualquier cantidad de comentarios en redes sociales que fueron de la crítica a su estilo de juego al insulto clasista o xenófobo. Los jugadores que protagonizaron la final se volvieron símbolos de las disputas políticas y las guerras culturales de este tiempo. Poco después se analizó el papel de los algoritmos, lo viral que puede llegar a ser el discurso de odio en Internet y la instrumentalización que hizo el presidente argentino, Javier Milei, de la violencia digital para emprender una campaña contra los extranjeros que critiquen a su país.

Se pregunta Caparrós para el caso argentino: ¿se puede extrapolar la idiosincrasia –la mal llamada “filosofía”– de un equipo de futbol a una nación entera? ¿Quiénes son los argentinos? En el juego de los bandos, Argentina se convirtió en un ente homogéneo en clara alianza con el sionismo internacional y representante de la ultraderecha esquizofrénica de su presidente, entre otros graves defectos para los defensores del progresismo y las causas populares. Por otro lado, España se convirtió en emblema de un país abierto a la migración y crítico del genocidio palestino por la posición que ha mantenido, en tiempos recientes, su presidente Pedro Sánchez. Esta línea divisoria, sin embargo, no quedó tan clara para muchos personajes en las redes sociales, pues se podían encontrar fácilmente a derechistas festejando el triunfo de la “izquierdista” España o comprometidos izquierdistas lamentando la derrota de la “derechista” Argentina aun cuando los jugadores reivindicaron a las Malvinas en el partido contra Inglaterra, el imperio colonial que se las quitó. La enseñanza, por supuesto, es que la realidad es más compleja de lo que nos mostró la radicalización de Internet.

Los conflictos geopolíticos siguieron semanas después del Mundial. El 30 y 31 de julio unas 50 mil personas cruzaron la frontera entre Marruecos y el enclave español de Ceuta. Hay serias sospechas que la crisis fue aprovechada por el rey Mohamed VI, aliado del gobierno de Donald Trump. Muchos analistas apuntan, incluso, a un intento de desestabilización en la zona para castigar al gobierno español por sus críticas a la Casa Blanca. Sin embargo, la selección marroquí tiene muy buena fama. La mayor parte de los jugadores del representativo nacional nacieron en Europa y simbolizan la historia de los migrantes asediados por los prejuicios, en particular los de origen árabe. Quizás, especulo, habrá jugadores de la selección que simpaticen con ideas de derecha, pero eso difícilmente cambiará la percepción que tiene el público global de selecciones de “izquierda” sin importar las contradicciones o realidades de los gobiernos de sus países.

El nacionalismo fubtolero –una suerte de esencialismo que brota periódicamente en cada Mundial o competencia importante– es, también, contradictorio. Si antes los equipos de futbol tenían un ancla social y podían representar a una comunidad, ahora son franquicias trasnacionales. Por ejemplo, algunos clubes en Inglaterra –muchos de ellos con orígenes obreros en el siglo XIX– ahora son parte de inmensos conglomerados financieros ubicados en paraísos fiscales como Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudita. Igual sucede con otras ligas en el mundo. Los jugadores, por su parte, son activos financieros subastados en multimillonarias transacciones comerciales. Los futbolistas de élite apenas pisan su país de origen, pero se convierten en héroes nacionales para una multitud sedienta de reivindicaciones de todo tipo. Habitantes de una burbuja que los separa de la realidad, los astros de la cancha –con algunas honrosas excepciones– repiten los consabidos lugares comunes en las entrevistas o meten la pata cuando se les ocurre improvisar y aportar algo de su cosecha. Sin embargo, la condición “apolítica” del futbolista profesional es ideal no sólo para evitar incomodar a los dueños del juego –una estructura que no le pide nada a la mafia de las películas hollywoodenses– sino que se presta para que cualquiera vea en sus ídolos lo que quiera ver: meritocracia, culto al más fuerte, disciplina, mentalidad ganadora y otras virtudes exaltadas por el individualismo contemporáneo.

El nacionalismo futbolero –a veces criticado por los clasistas de costumbre, pues desprecian todo lo que consideran populachero– es, en realidad, una manera de simbolizar a una nación y exorcizar, aunque sea por un momento, los conflictos sociales. Sin embargo, los símbolos tienden a resquebrajarse cuando se contrastan con la realidad. Si ganar una Copa del Mundo representa el auge de una nación, la derrota se interpreta como la decadencia nacional. Al menos así es visto por las redes sociales y los líderes de opinión que caen en la trampa de las analogías fáciles y los reduccionismos que no llevan a ningún lado. No deja ser irónico que la victoria de España en el Mundial haya sido seguida de los peores incendios de su historia y que, mientras la gente celebraba en las plazas públicas del país, el termómetro alcanzara los 40 grados de temperatura gracias a la crisis climática. El augurio, en este caso, no es muy bueno. Sin embargo, el futbol siempre llega para rescatar, en tiempos de zozobra, las esperanzas.

The post Identidad y futbol first appeared on La Tempestad.



from La Tempestad https://ift.tt/mtOgbNP
via IFTTT Fuente: Revista La Tempestad

Identidad y futbol

En su columna –un intercambio epistolar con Juan Villoro en El País– publicada un día después de la final de Mundial de Futbol, el escritor argentino Martín Caparrós reflexionó sobre los “caracteres nacionales” construidos durante la competencia, en particular, sobre el caso argentino. Convertido en el gran villano del evento –compitiendo en rechazo con Donald Trump–, el equipo de Argentina provocó cualquier cantidad de comentarios en redes sociales que fueron de la crítica a su estilo de juego al insulto clasista o xenófobo. Los jugadores que protagonizaron la final se volvieron símbolos de las disputas políticas y las guerras culturales de este tiempo. Poco después se analizó el papel de los algoritmos, lo viral que puede llegar a ser el discurso de odio en Internet y la instrumentalización que hizo el presidente argentino, Javier Milei, de la violencia digital para emprender una campaña contra los extranjeros que critiquen a su país.

Se pregunta Caparrós para el caso argentino: ¿se puede extrapolar la idiosincrasia –la mal llamada “filosofía”– de un equipo de futbol a una nación entera? ¿Quiénes son los argentinos? En el juego de los bandos, Argentina se convirtió en un ente homogéneo en clara alianza con el sionismo internacional y representante de la ultraderecha esquizofrénica de su presidente, entre otros graves defectos para los defensores del progresismo y las causas populares. Por otro lado, España se convirtió en emblema de un país abierto a la migración y crítico del genocidio palestino por la posición que ha mantenido, en tiempos recientes, su presidente Pedro Sánchez. Esta línea divisoria, sin embargo, no quedó tan clara para muchos personajes en las redes sociales, pues se podían encontrar fácilmente a derechistas festejando el triunfo de la “izquierdista” España o comprometidos izquierdistas lamentando la derrota de la “derechista” Argentina aun cuando los jugadores reivindicaron a las Malvinas en el partido contra Inglaterra, el imperio colonial que se las quitó. La enseñanza, por supuesto, es que la realidad es más compleja de lo que nos mostró la radicalización de Internet.

Los conflictos geopolíticos siguieron semanas después del Mundial. El 30 y 31 de julio unas 50 mil personas cruzaron la frontera entre Marruecos y el enclave español de Ceuta. Hay serias sospechas que la crisis fue aprovechada por el rey Mohamed VI, aliado del gobierno de Donald Trump. Muchos analistas apuntan, incluso, a un intento de desestabilización en la zona para castigar al gobierno español por sus críticas a la Casa Blanca. Sin embargo, la selección marroquí tiene muy buena fama. La mayor parte de los jugadores del representativo nacional nacieron en Europa y simbolizan la historia de los migrantes asediados por los prejuicios, en particular los de origen árabe. Quizás, especulo, habrá jugadores de la selección que simpaticen con ideas de derecha, pero eso difícilmente cambiará la percepción que tiene el público global de selecciones de “izquierda” sin importar las contradicciones o realidades de los gobiernos de sus países.

El nacionalismo fubtolero –una suerte de esencialismo que brota periódicamente en cada Mundial o competencia importante– es, también, contradictorio. Si antes los equipos de futbol tenían un ancla social y podían representar a una comunidad, ahora son franquicias trasnacionales. Por ejemplo, algunos clubes en Inglaterra –muchos de ellos con orígenes obreros en el siglo XIX– ahora son parte de inmensos conglomerados financieros ubicados en paraísos fiscales como Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudita. Igual sucede con otras ligas en el mundo. Los jugadores, por su parte, son activos financieros subastados en multimillonarias transacciones comerciales. Los futbolistas de élite apenas pisan su país de origen, pero se convierten en héroes nacionales para una multitud sedienta de reivindicaciones de todo tipo. Habitantes de una burbuja que los separa de la realidad, los astros de la cancha –con algunas honrosas excepciones– repiten los consabidos lugares comunes en las entrevistas o meten la pata cuando se les ocurre improvisar y aportar algo de su cosecha. Sin embargo, la condición “apolítica” del futbolista profesional es ideal no sólo para evitar incomodar a los dueños del juego –una estructura que no le pide nada a la mafia de las películas hollywoodenses– sino que se presta para que cualquiera vea en sus ídolos lo que quiera ver: meritocracia, culto al más fuerte, disciplina, mentalidad ganadora y otras virtudes exaltadas por el individualismo contemporáneo.

El nacionalismo futbolero –a veces criticado por los clasistas de costumbre, pues desprecian todo lo que consideran populachero– es, en realidad, una manera de simbolizar a una nación y exorcizar, aunque sea por un momento, los conflictos sociales. Sin embargo, los símbolos tienden a resquebrajarse cuando se contrastan con la realidad. Si ganar una Copa del Mundo representa el auge de una nación, la derrota se interpreta como la decadencia nacional. Al menos así es visto por las redes sociales y los líderes de opinión que caen en la trampa de las analogías fáciles y los reduccionismos que no llevan a ningún lado. No deja ser irónico que la victoria de España en el Mundial haya sido seguida de los peores incendios de su historia y que, mientras la gente celebraba en las plazas públicas del país, el termómetro alcanzara los 40 grados de temperatura gracias a la crisis climática. El augurio, en este caso, no es muy bueno. Sin embargo, el futbol siempre llega para rescatar, en tiempos de zozobra, las esperanzas.

The post Identidad y futbol first appeared on La Tempestad.



from La Tempestad https://ift.tt/mtOgbNP
via IFTTT Fuente: Revista La Tempestad

martes, 11 de agosto de 2026

Tres muestras de diseño

Coinciden, en tres importantes museos mexicanos, exposiciones sobre los variados caminos que ha tomado el diseño moderno y contemporáneo en sus diversas manifestaciones. No es un hecho frecuente. Si Biodiseño Mx (Museo Franz Mayer) mira hacia las posibilidades futuras de la creación de objetos, en sintonía con los procesos naturales, La historia de cómo sentarse (MUAC) revisa cómo el diseño de mobiliario, específicamente de sillas, construye cultura e identidad en México. La práctica interdisciplinaria de Charles y Ray Eames, por su parte, desborda el objeto, y el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) le dedica su primera muestra monográfica en el país: La inusual belleza de las cosas comunes.

 

Biodiseño Mx. Territorios vivos

Museo Franz Mayer, Ciudad de México

Del 28 de mayo al 11 de octubre de 2026

Vista de la exposición Biodiseño Mx. Territorios vivos, Museo Franz Mayer, Ciudad de México, 2026. Cortesía del Museo Franz Mayer

¿Qué sucede cuando el diseño deja de entender la naturaleza como un repertorio de formas y comienza a trabajar con ella? Esa pregunta atraviesa Biodiseño Mx. Territorios vivos, exposición que el Museo Franz Mayer presenta –dentro de las actividades por su 40° aniversario– como la primera dedicada al biodiseño en México. Bajo la curaduría de Taina Campos, la muestra reúne 74 obras, además de gráficos, fotografías y piezas audiovisuales de creadores nacionales e internacionales, consolidados y emergentes. Organizada en cinco núcleos –“Flora”, “Fauna”, “Microbia”, “Funga” y “Bioinspiración”–, la exposición explora materiales, procesos y objetos desarrollados a partir de plantas, hongos, microorganismos y otros sistemas vivos.

Biomateriales elaborados con residuos agrícolas, textiles biológicos, refugios para abejas y arrecifes impresos en 3D plantean alternativas a una concepción antropocéntrica del diseño. A la experimentación contemporánea se suman saberes ancestrales vinculados con los territorios, en un diálogo entre ciencia, tecnología, artesanía y materia. La propia arquitectura de la exposición participa de esta reflexión: muros intervenidos con tierras arcillosas y elementos museográficos realizados con materiales reciclados incorporan la sostenibilidad a la experiencia.

 

Charles & Ray Eames. La inusual belleza de las cosas comunes

Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey

Del 5 de junio de 2026 al 7 de febrero de 2027

diseño

Vista de la exposición Charles & Ray Eames. La inusual belleza de las cosas comunes, Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, 2026. Fotografía: Arthur Mora. © 2026 Eames Office, LLC.

La obra de Charles y Ray Eames suele asociarse con algunos de los objetos más reconocibles del diseño moderno, pero su trabajo difícilmente se reduce al mobiliario. La inusual belleza de las cosas comunes, en el MARCO de Monterrey, propone justamente ampliar esa mirada: muebles, fotografías, películas y materiales de archivo revelan una práctica en la que diseño, imagen, educación, juego e investigación forman parte de un mismo campo de experimentación.

Curada por Brenda Fernández, la exposición, que se organiza en ocho núcleos temáticos –“Urgencia y sistema”, “Descomposición de la mirada”, “Modelo y abstracción”, “Disciplina y ritual”, “Economía y transición”, “Vida como archivo”, “Infraestructura de la percepción” y “Ecos”–, desplaza la atención del objeto aislado hacia las relaciones que lo hacen posible. Lo artesanal y lo industrial, lo local y lo global, lo cotidiano y lo pedagógico aparecen entrelazados en una concepción del diseño como herramienta para observar y comprender el mundo. La muestra incluye piezas emblemáticas de los Eames y materiales que permiten aproximarse a sus procesos de trabajo, así como a su particular relación con la fotografía y el cine. Sus experiencias en México forman también parte del recorrido.

La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México

Museo Universitario Arte Contemporáneo, Ciudad de México

Del 1 de agosto al 11 de octubre de 2026

diseño

Vista de la exposición La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México, Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), Ciudad de México, 2026. Cortesía del MUAC

Sentarse parece un gesto cotidiano, casi automático, pero la manera en que disponemos el cuerpo en el espacio también habla de una sociedad. Esa es la premisa de La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México, exposición que el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) presenta con curaduría de Ana Elena Mallet. A partir de poco más de 40 piezas de los siglos XX y XXI, la muestra construye una genealogía del asiento en México que se aleja de una historia lineal del mobiliario para explorar las relaciones entre tradición, modernidad, memoria y experimentación.

Butaques, equipales, sillas y bancos dialogan con propuestas de diseñadores y arquitectos como Clara Porset, Pedro Ramírez Vázquez, Héctor Esrawe, Óscar Hagerman y Ricardo Legorreta, entre otros. Los materiales –madera, palma, tule, mimbre, piel, acero, bronce o polipropileno– revelan distintas concepciones del cuerpo y del habitar. La exposición muestra cómo la modernidad mexicana no necesariamente rompió con las formas vernáculas, sino que encontró en ellas recursos para imaginar nuevos objetos. Así, el asiento deja de ser un objeto meramente funcional para convertirse en un registro de las formas de convivir, trabajar, descansar y construir identidad.

The post Tres muestras de diseño first appeared on La Tempestad.



from La Tempestad https://ift.tt/drvAUi4
via IFTTT Fuente: Revista La Tempestad

Tres muestras de diseño

Coinciden, en tres importantes museos mexicanos, exposiciones sobre los variados caminos que ha tomado el diseño moderno y contemporáneo en sus diversas manifestaciones. No es un hecho frecuente. Si Biodiseño Mx (Museo Franz Mayer) mira hacia las posibilidades futuras de la creación de objetos, en sintonía con los procesos naturales, La historia de cómo sentarse (MUAC) revisa cómo el diseño de mobiliario, específicamente de sillas, construye cultura e identidad en México. La práctica interdisciplinaria de Charles y Ray Eames, por su parte, desborda el objeto, y el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) le dedica su primera muestra monográfica en el país: La inusual belleza de las cosas comunes.

 

Biodiseño Mx. Territorios vivos

Museo Franz Mayer, Ciudad de México

Del 28 de mayo al 11 de octubre de 2026

Vista de la exposición Biodiseño Mx. Territorios vivos, Museo Franz Mayer, Ciudad de México, 2026. Cortesía del Museo Franz Mayer

¿Qué sucede cuando el diseño deja de entender la naturaleza como un repertorio de formas y comienza a trabajar con ella? Esa pregunta atraviesa Biodiseño Mx. Territorios vivos, exposición que el Museo Franz Mayer presenta –dentro de las actividades por su 40° aniversario– como la primera dedicada al biodiseño en México. Bajo la curaduría de Taina Campos, la muestra reúne 74 obras, además de gráficos, fotografías y piezas audiovisuales de creadores nacionales e internacionales, consolidados y emergentes. Organizada en cinco núcleos –“Flora”, “Fauna”, “Microbia”, “Funga” y “Bioinspiración”–, la exposición explora materiales, procesos y objetos desarrollados a partir de plantas, hongos, microorganismos y otros sistemas vivos.

Biomateriales elaborados con residuos agrícolas, textiles biológicos, refugios para abejas y arrecifes impresos en 3D plantean alternativas a una concepción antropocéntrica del diseño. A la experimentación contemporánea se suman saberes ancestrales vinculados con los territorios, en un diálogo entre ciencia, tecnología, artesanía y materia. La propia arquitectura de la exposición participa de esta reflexión: muros intervenidos con tierras arcillosas y elementos museográficos realizados con materiales reciclados incorporan la sostenibilidad a la experiencia.

 

Charles & Ray Eames. La inusual belleza de las cosas comunes

Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey

Del 5 de junio de 2026 al 7 de febrero de 2027

diseño

Vista de la exposición Charles & Ray Eames. La inusual belleza de las cosas comunes, Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, 2026. Fotografía: Arthur Mora. © 2026 Eames Office, LLC.

La obra de Charles y Ray Eames suele asociarse con algunos de los objetos más reconocibles del diseño moderno, pero su trabajo difícilmente se reduce al mobiliario. La inusual belleza de las cosas comunes, en el MARCO de Monterrey, propone justamente ampliar esa mirada: muebles, fotografías, películas y materiales de archivo revelan una práctica en la que diseño, imagen, educación, juego e investigación forman parte de un mismo campo de experimentación.

Curada por Brenda Fernández, la exposición, que se organiza en ocho núcleos temáticos –“Urgencia y sistema”, “Descomposición de la mirada”, “Modelo y abstracción”, “Disciplina y ritual”, “Economía y transición”, “Vida como archivo”, “Infraestructura de la percepción” y “Ecos”–, desplaza la atención del objeto aislado hacia las relaciones que lo hacen posible. Lo artesanal y lo industrial, lo local y lo global, lo cotidiano y lo pedagógico aparecen entrelazados en una concepción del diseño como herramienta para observar y comprender el mundo. La muestra incluye piezas emblemáticas de los Eames y materiales que permiten aproximarse a sus procesos de trabajo, así como a su particular relación con la fotografía y el cine. Sus experiencias en México forman también parte del recorrido.

La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México

Museo Universitario Arte Contemporáneo, Ciudad de México

Del 1 de agosto al 11 de octubre de 2026

diseño

Vista de la exposición La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México, Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), Ciudad de México, 2026. Cortesía del MUAC

Sentarse parece un gesto cotidiano, casi automático, pero la manera en que disponemos el cuerpo en el espacio también habla de una sociedad. Esa es la premisa de La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México, exposición que el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) presenta con curaduría de Ana Elena Mallet. A partir de poco más de 40 piezas de los siglos XX y XXI, la muestra construye una genealogía del asiento en México que se aleja de una historia lineal del mobiliario para explorar las relaciones entre tradición, modernidad, memoria y experimentación.

Butaques, equipales, sillas y bancos dialogan con propuestas de diseñadores y arquitectos como Clara Porset, Pedro Ramírez Vázquez, Héctor Esrawe, Óscar Hagerman y Ricardo Legorreta, entre otros. Los materiales –madera, palma, tule, mimbre, piel, acero, bronce o polipropileno– revelan distintas concepciones del cuerpo y del habitar. La exposición muestra cómo la modernidad mexicana no necesariamente rompió con las formas vernáculas, sino que encontró en ellas recursos para imaginar nuevos objetos. Así, el asiento deja de ser un objeto meramente funcional para convertirse en un registro de las formas de convivir, trabajar, descansar y construir identidad.

The post Tres muestras de diseño first appeared on La Tempestad.



from La Tempestad https://ift.tt/drvAUi4
via IFTTT Fuente: Revista La Tempestad

jueves, 6 de agosto de 2026

El Odiseo de Nolan: una victoria pírrica

Pero ha descubierto en el contrato una laguna a través de la cual, al tiempo que cumple lo prescrito, escapa de él. En el contrato primitivo no está previsto si el que pasa delante debe escuchar el canto [de la sirena] atado o no atado.

Theodor W. Adorno y Max Horkheimer sobre Odiseo

 

Hoy no es posible comprender a Odiseo por lo que realmente es: un hombre fraudulento. Esto no quiere decir que no estemos cerca, pero la imposibilidad no se anda con aproximaciones. Aclaro: no improbable sino imposible. Tras haber visto la bastante anticipada y un poco controversial nueva película de Christopher Nolan, me quedo con el mismo sentimiento de siempre: una victoria pírrica.

Narrativamente hablando es excelente. Basta con ver la escena del concurso convocado por Penélope (Anne Hathaway) para ver si alguno de los pretendientes es capaz de tender el arco de Odiseo y así reclamar el trono de Ítaca a su lado. Es decir, durante la escena sabemos que Odiseo (Matt Damon) se esconde bajo las ropas de un mendigo; sabemos el absurdo de que un mendigo salga victorioso del concurso, pero no porque reconocemos a Matt Damon entre la muchedumbre sino porque estamos condicionados por Hollywood para el desenlace de siempre. Sabiendo esto, resulta tonto que el primer intento fallido de Odiseo mendigo sea suficiente para que Penélope voltee la cara, perdiendo la esperanza de que bajo los andrajos esté su amado. Pero funciona a la perfección porque la fuerza de Nolan radica en saber que el objetivo del cine es ofrecer emociones multisensoriales. Penélope, desesperanzada, da la espalda a Odiseo mendigo mientras éste triunfa en su segundo intento y rasga una nota musical escalofriante con la cuerda. Por ese preciso instante, Odiseo no es un soldado regresando a reclamar lo que es suyo por leyes divinas. Por ese instante, Odiseo es el propio Homero rapsoda anunciando el destino de Ítaca y de la civilización occidental con una sola nota.

En los brazos se erizan los vellos y los ojos se humedecen mientras salen los créditos finales. Unas filas abajo, un ridículo aplaude sin ser correspondido. Ahora se erizan los de la nuca por el cringe, la vergüenza de haber compartido el goce con alguien así porque, una vez que las luces de la sala se encienden, se pierde la magia y llega la realidad: una victoria pírrica.

Odiseo

Fotograma de La Odisea (2026), de Christopher Nolan. Cortesía de Universal Pictures México

Las modificaciones, por pequeñas que sean, son bastante reveladoras a la hora del análisis. En la película, Odiseo protege a Telémaco (Tom Holland) prohibiéndole ser parte de la matanza (al menos a la vista del público itacense) para evitar su exilio y quedarse reinando en Ítaca. El Odiseo de Nolan, al igual que su Batman (Christian Bale), es sumamente consciente de sí mismo, de la Historia y de la cuarta pared. Odiseo sabe lo que pasará después, esto es, su expulsión de Ítaca por haber asesinado a una generación completa de la nobleza itacense. Esto no sucede en el original, pues Telémaco es también digno de exilio, por haber luchado junto a su padre en contra de los pretendientes. Entonces ¿por qué lo hace Nolan? Porque su Odiseo es el héroe del Sueño Americano, el hombre excepcional que, aunque nació en cuna de oro, toma el toro por los cuernos con sus propias manos para dar la sensación de meritocracia.

El Odiseo de Nolan es el héroe del Sueño Americano, el hombre excepcional que, aunque nació en cuna de oro, toma el toro por los cuernos con sus propias manos para dar la sensación de meritocracia.

Dice John Steinbeck que el socialismo nunca pegó en Estados Unidos porque sus ciudadanos pobres no se ven como el proletariado explotado, sino como millonarios temporalmente avergonzados. Es el héroe/soldado regresando de Corea, Vietnam, Irán, Afganistán, Irak o Irán de nuevo, que tiene una mujer fiel cuidándole el hogar –a diferencia de Agamenón (Ben Safdie), aunque éste le advierte que no hay que confiar en su mujer tras regresar más de una década después, especialmente si es afroamericana–; tiene también servidumbre fiel que le cuide su propiedad, tanto ellos mismos como sus terrenos, mientras él va a conquistar tierras nuevas en el otro lado del planeta. Un héroe que “lamentablemente” (porque él no lo escogió así) se ha tenido que manchar las manos por el bien de su familia, y que además es capaz de sacrificarse por el bienestar de sus hijos.

¿Por qué a la audiencia conservadora le conflictúa que Helena (Lupita Nyong’o) tenga la piel negra? Es decir, si el peso sobre ella es la belleza, ¿alguien niega que la actriz la posee? Pero eso no es suficiente para Nolan (quizás atinadamente, conoce a su público), pues da a Helena unas cicatrices que le cubren la mitad de la cara. Con eso queda justificado para la audiencia que “ese rostro no puede ser el que lanzó mil naves a la guerra”, porque, aunque hay cíclopes y sirenas, la política está centrada en la realidad. Antes de partir a Troya vemos un flashback romántico entre Odiseo y Penélope. Él le explica que tiene que dejarla porque Agamenón le exige lealtad, y que es probable que no vuelva (recordemos que este Odiseo es bastante consciente de su historia), a lo que ella se queja diciendo lo ridículo que es iniciar una guerra y derramar sangre sólo para recuperar a una mujer. Pero Odiseo la aterriza, explicándole a su esposa y a la audiencia la cruda verdad: la Guerra de Troya nada tiene que ver con el rapto de Helena, sino con acciones políticas sobre el control de rutas comerciales. Pero ¿cómo convences a la audiencia estadounidense que no es Helena la causa, si ésta fuera interpretada por Sidney Sweeney con todo y cicatrices?

Odiseo

Fotograma de La Odisea (2026), de Christopher Nolan. Cortesía de Universal Pictures México

Quizás el peor rasgo de la evolución humana es estar dotados con el veneno de la astucia, distintivo de Odiseo. La astucia nos permitió calcular los riesgos del sacrificio hasta la eficiencia. Digamos que, con el tiempo, si se ofrecían diez bueyes a cambio de un clima favorable, y en la siguiente ocasión se obtenía el mismo resultado con tan sólo ocho, podemos asumir que a partir de ese momento no se superaría esa cantidad. Ese cálculo se va sofisticando con la tecnología. Desde la astucia homérica, en la que Odiseo burló a un cíclope y a las sirenas, brincamos a los supermercados calculando la pérdida económica de utilizar cajas de autoservicio (robo, molestia al cliente, fallas de sistema, etc.) versus el ahorro de usar menos empleados (sueldos, seguro social, aguinaldos, etc.). Sin embargo, el sacrificio siempre ha sido pintado con tintes de moralidad, como la filantropía. ¿Acaso hemos visto a algún filántropo dejar la lista de los más ricos debido a su bondad?

Las leyes, la ética o el bienestar de la sociedad jamás son obstáculos, sino áreas de oportunidad. En la gran laguna de la moralidad la astucia brilla como la obsidiana, por sus intenciones oscuras. Nolan sabe que Odiseo es un héroe de moral dudosa y lo moderniza como un héroe consciente de sus actos en el saqueo de Troya, al grado de hablar por todos los griegos participantes y concluir que son ellos mismos los responsables de la caída de la civilización. Todo esto le confiesa a Penélope con flashbacks al violento saqueo. En su paso por el Inframundo, Odiseo es recibido por la furia de todos los soldados que no sepultó con los honores debidos, entre ellos Sinón (Elliot Page), que muere engañado por Odiseo. Vagan sus almas eternamente en el olvido, ignorantes de su pasado, por haber bebido del río Leteo, pero no ignorantes de su ira.

Nolan ‘sabe’ que Odiseo es un héroe de moral dudosa y lo moderniza como un héroe consciente de sus actos en el saqueo de Troya, al grado de hablar por todos los griegos participantes y concluir que son ellos mismos los responsables de la caída de la civilización.

En una de las escenas más desgarradoras, uno de los tripulantes del barco de Odiseo se pregunta si es ése su destino, a lo que agregaría: su destino al ser subordinados del astuto Odiseo, que no es sabio, pues deja florecer sus emociones odiosas cuando hiere por segunda vez al cíclope antes de escapar, asunto que añade a los números rojos en la hoja de cálculo en la que guarda su unidad militar. Tampoco es sensato, pues cuando se enfrenta al problema del canto de las sirenas no renuncia a su avaricia, pues “ha descubierto en el contrato una laguna […] En el contrato primitivo no está previsto si el que pasa delante debe escuchar el canto atado o no atado” (Adorno y Horkheimer, Dialéctica de la Ilustración, 1944). Por lo que Odiseo les da cera a los tripulantes para que se tapen los oídos y no sean víctimas del canto. Y él, “prototipo del individuo burgués”, no se niega el goce del canto, de someter a la naturaleza con un dejo de burla.

Odiseo

Fotograma de La Odisea (2026), de Christopher Nolan. Cortesía de Universal Pictures México

Pero esta lectura de la moral de Odiseo no es exclusiva de Nolan ni de la contemporaneidad. Robert Graves, en su extensa mitografía griega, cita los textos de la antigüedad que nos recuerdan que, tras la caída de Troya, “Odiseo recomendó la extirpación sistemática de Príamo […] Aunque todos los otros príncipes se negaron a cometer el infanticidio, Odiseo arrojó de buena gana a Astianacte desde las murallas”. O que “Odiseo convenció con engaños” a Filoctetes para que le entregara el arco y las flechas de Heracles, necesarios para vencer a los troyanos. O que

Odiseo, servicialmente, hizo correr el rumor de que Áyax había violado a Casandra en el templo […] Así se convirtió Casandra en el premio de Agamenón, mientras Áyax se ganaba el odio de todo el ejército […] Para complacer a Agamenón, Odiseo propuso entonces que se lapidase a Áyax, pero él lo evitó acogiéndose a sagrado en el altar de Atenea, donde juró solemnemente que Odiseo mentía como de costumbre; y tampoco Casandra confirmó la acusación de violación.

Por cierto, para evitar su rapto, Casandra se asió a una imagen de madera de Atenea que temporalmente reemplazaba el Paladio (una estatua de Atenea) porque éste había sido robado anteriormente por nada más y nada menos que el propio Odiseo. Cuando Príamo, rey de Troya, vio el caballo y a Sinón encadenado a él, lo aceptó como suplicante y ordenó que le quitaran las cadenas. “‘Ahora háblanos del caballo’, le dijo amablemente. Sinón explicó que los griegos habían perdido el favor de Atenea, del que dependían, cuando Odiseo y Diomedes robaron el Paladio de su templo” (Graves, Los mitos griegos, 1955).

¿Y qué hace el Odiseo de Nolan tan consciente de sí mismo? ¿Se entrega a la policía? ¿Se entrega a las autoridades de Ítaca para cumplir su condena y respetar las leyes, tanto humanas como divinas? ¿Negocia, como dicta el canon, un acuerdo económico como hicieron Cristiano Ronaldo y Kobe Bryant?

¿Y qué hace el Odiseo de Nolan tan consciente de sí mismo? ¿Se entrega a la policía? ¿Se entrega a las autoridades de Ítaca para cumplir su condena y respetar las leyes, tanto humanas como divinas? ¿Negocia, como dicta el canon, un acuerdo económico como hicieron Cristiano Ronaldo y Kobe Bryant? Nada de eso, porque Odiseo es un villano ilustrado, un villano impune, listo para ocupar nuevas tierras hacia occidente (¿estará condensando Nolan, en Odiseo, los imperios europeos?).

Pero ¿cómo convences a una audiencia de que Odiseo arrepentido merece un revisionismo histórico, es decir, un pase, una tarjeta “Get out of jail free”? He aquí los valores actualizados por Nolan. Odiseo ama a su esposa y se “sacrifica” por su hijo. Odiseo ama a su fiel compañero, Argos. Jaque mate, pues ¿quién con un corazón oscuro ama así a su perro? Odiseo arrepentido regresa a Ítaca para decirle a la audiencia que, como dice José José, “Ya lo pasado pasado, no me interesa el ayer / Si antes sufrí y lloré / Todo quedó en el ayer”. Es decir, sé que no soy perfecto, pero soy un buen padre y un buen esposo, y eso es lo más importante. Lo pasado (los fraudes, la hecatombe troyana, las conquistas violentas de otros pueblos), pasado está.

Odiseo

Matt Damon en La Odisea (2026), de Christopher Nolan. Cortesía de Universal Pictures México

En su travesía, Odiseo enfrenta a la naturaleza una y otra vez, representada por las figuras míticas prerracionales (el cíclope, las sirenas, etc.). Es la astucia, y el cálculo del sacrificio a costa de otro, lo que le permite concluir su regreso a Ítaca. “Los monstruos míticos en cuya esfera de poder cae [la naturaleza] representan siempre, por así decirlo, contratos petrificados, derechos de los tiempos prehistóricos”. Y al igual que la esfinge con Edipo, “Cada una de las figuras míticas debe hacer siempre lo mismo. Cada una consiste en repetición: el fracaso de ésta significaría su fin” (Dialéctica de la Ilustración).

Odiseo es el autor intelectual del Caballo de Troya, que ideó por medio del engaño. Fue la astucia, o el fraude, lo que le permitió sobrevivir a una serie de acontecimientos. Aunque se le alaba el ingenio, recordemos que los fraudes requieren víctimas. Esto acerca la astucia de Odiseo al terreno de los exploradores y conquistadores europeos, que simularon el oxímoron de haber descubierto un mundo en el que vivían culturas soberanas. Con astucia intercambió minucias por oro, plata y cobre –y ahora litio–, y exterminó sociedades “salvajes”; en otras palabras, sociedades “no ilustradas”. Para Adorno y Horkheimer, “El astuto peregrino solitario [Odiseo] es ya el homo oeconomicus a quien todos los dotados de razón se asemejan”. Con la pretensión de desentronizar la astucia, hay que recordar que Dante ubicó a Odiseo en el octavo círculo de la Divina Comedia, en la fosa de los fraudulentos.

Y el remate del chiste: “Atenea inspiró a Prilis, hijo de Hermes, la sugestión de que se podía entrar a Troya por medio de un caballo de madera; y Epeo, hijo de Panopeo, un focense del Parnaso, se ofreció voluntariamente para construir uno bajo la inspección de Atenea. Luego, por supuesto, Odiseo reclamó el mérito de esta estratagema” (Graves, Los mitos griegos).

The post El Odiseo de Nolan: una victoria pírrica first appeared on La Tempestad.



from La Tempestad https://ift.tt/LS16U5m
via IFTTT Fuente: Revista La Tempestad