Nacido en Pécs, Hungría, en 1955, Béla Tarr inició su carrera cinematográfica a finales de los años setenta con un cine de ficción de ánimo documental, alineado con el realismo socialista pero con una perspectiva distintiva, visible en filmes como Nido familiar (1979) o Gente prefabricada (1982). Aunque siguió filmando en blanco y negro, a partir de La condena (1988) su estilo se orientó hacia preocupaciones metafísicas, en estrecha colaboración con el escritor László Krasznahorkai, con quien desarrolló una poética de gran ambición formal, si bien marcada por el pesimismo.
Con largos planos secuencia y un claroscuro de expresividad radical, Béla Tarr se situó, junto a su inseparable codirectora Ágnes Hranitzky, como una de las miradas más significativas del cine contemporáneo, con filmes más concentrados en la experiencia del tiempo y de los sentidos que en la mera narración. Tango satánico (1994), con más de siete horas de duración, es una de las películas ineludibles de nuestro tiempo. Le siguieron Las armonías de Werckmeister (2000), El hombre de Londres (2007) y El caballo de Turín (2011), su canto de cisne. Tras una larga enfermedad, murió el 6 de enero de 2026 en Budapest. Aquí, cinco filmes para quien desee internarse en una de las grandes obras de la disciplina.
Nido familiar
1979
El debut de Béla Tarr, en clave de cinéma verité, observa sin concesiones la vida de una joven pareja en la Budapest comunista. Obligada a convivir con la familia ampliada ante la imposibilidad material de acceder a una vivienda propia, lo íntimo se convierte en un campo de tensiones. Con cámara en mano y un montaje sobrio, el director húngaro construye un retrato claustrofóbico donde la precariedad económica erosiona los vínculos afectivos y expone la violencia de lo cotidiano. La versión restaurada de la película se incluye en la edición de Las armonías de Werckmeister editada en alta definición por The Criterion Collection.
La condena
1988
Estrenada en un momento de agotamiento político y moral del socialismo real en Europa del Este, La condena es un punto de inflexión en la filmografía de Tarr. Ambientada en un paisaje industrial sombrío, dibujado por la lluvia y el barro, la película inaugura el estilo maduro del cineasta: planos secuencia dilatados, una cadencia hipnótica y una atmósfera de desaliento existencial. El relato sigue a Karrer, un hombre atrapado en un triángulo amoroso y en un mundo regido por la repetición y el fracaso, donde los afectos parecen corroerse al ritmo del entorno. Está editada en blu-ray por Arbelos Films.
Tango satánico
1994
Tango satánico aparece como la obra monumental de Béla Tarr y una de las cumbres del cine contemporáneo. La película adapta la novela homónima de László Krasznahorkai para retratar la descomposición moral de una comunidad rural abandonada a la miseria, la espera y el engaño. Filmada en un blanco y negro de gran plasticidad, la puesta en escena avanza mediante extensos planos secuencia que suspenden el tiempo y sumergen al espectador en un mundo gobernado por la repetición, la fe ilusoria y la circularidad del fracaso. Arbelos Films la editó en alta definición, a partir de la restauración en 4K.
Las armonías de Werckmeister
2000
Las dimensiones política y metafísica del cine de Béla Tarr confluyen en la puesta en imágenes de una parte de Melancolía de la resistencia (Krasznahorkai). Ambientada en una pequeña ciudad húngara sacudida por la llegada de un circo ambulante y un misterioso espectáculo, la película despliega una alegoría sobre el frágil equilibrio entre orden y caos. La cámara sigue a János Valuska, un personaje ingenuo y errante cuya mirada revela la lenta incubación de la violencia colectiva. Un clima ominoso expone la vulnerabilidad de los cuerpos y de las estructuras sociales. Como se mencionó antes, está editada por Criterion.
El caballo de Turín
2011
Inspirada libremente en el célebre episodio en el que Friedrich Nietzsche se desbarrancó en la locura, así como en Los comedores de papas de Van Gogh, el relato se sitúa en una granja aislada, donde un padre y su hija repiten, día tras día, una rutina mínima marcada por el viento incesante, la escasez y el silencio. Casi nada pasa en esta narración finalista, que reduce el mundo a gestos elementales que se vacían progresivamente de sentido. El filme, con la milagrosa fotografía de Fred Kelemen, escenifica el lento agotamiento del mundo, una reflexión sobre el fin del acto de mirar y de hacer cine. Distribuida en blu-ray por Cinema Guild.
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