Sobre la complejidad que implica trazar una línea, pueden especularse muchas cosas. Cualquier persona que se haya interesado en aproximarse al dibujo más allá de la academia podría considerar que ese trazo sencillo con un lápiz sobre cualquier soporte puede alejarse rápidamente de lo inmediato para tornarse un ejercicio riguroso y al mismo tiempo lúdico: una línea provoca espacios, genera quiebres entre el adentro y el afuera, posiciona cuerpos, convoca volúmenes y resta masa. Algunos nombres pueden ser citados inmediatamente: William Kentridge, Gordon Matta-Clark, Eva Hesse o Richard Serra. Sin duda, son artistas que han tensado los límites de lo que puede ser o es una línea en un espacio específico, en un soporte específico y, desde luego, en una tensión específica con el espacio y el cuerpo.
Hace cuatro años, una artista joven de Puebla presentó/realizó una acción en un espacio de la Ciudad de México. Se trataba de un lugar cuya arquitectura tenía reminiscencias art déco; desde su fachada, lobby y escalinatas hasta sus habitaciones, recordaba ese tipo de diseño. La artista Nur Matta (1994) realizó un desplazamiento por una buena parte de este lugar, dibujando una línea con una barra de grafito directamente sobre el muro, un recorrido desde el lobby, subiendo por las escaleras hasta llegar a uno de los cuartos donde el colectivo Horror gestionaba uno de los tres espacios de exhibición (desde luego, el lugar ya no existe). El título de aquella intervención es (Des)equilibrios.
Desde que comenzó a mostrar sus proyectos, la obra de Nur Matta ha tenido una particularidad: su cuerpo, un cuerpo con discapacidad; éste es el motor conceptual y formal de sus propuestas. Desde luego, ella ha explorado diversas nociones de acción o performance, como de vínculos con otras maneras en que los artistas contemporáneos han puesto su cuerpo a disposición de una idea. Sin duda, se puede intuir una especie de curva referencial en su trabajo que va desde las acciones clásicas de los años sesenta o setenta, tanto en América como en Europa, pasando por varias referencias teóricas que revisan de manera muy crítica las corporeidades contemporáneas, incluyendo las miradas feministas, hasta vincularse con artistas que Matta ha podido estudiar (Anne Imhof, Tino Sehgal o Philippe Parreno). Su trabajo corresponde a una generación que ha incorporado de manera natural una serie de reflexiones atravesadas por discusiones y revisiones críticas de los modelos teóricos, filosóficos, estéticos y políticos que dominaron el pensamiento occidental en las últimas cuatro décadas.

Nur Matta, Cuerpo de obra (2021), Galería La Miscelánea, Unarte, Puebla, 2026. Cortesía de la artista
Nur Matta se formó en Unarte, una universidad joven ubicada en la colonia La Paz de la ciudad de Puebla. Unarte se ha interesado en involucrar a artistas jóvenes en su plantilla académica, haciendo énfasis en prácticas y lenguajes que inciden en la posición orgánica de la producción creativa ligada a la vida, la literatura, la filosofía y el cine. Matta se formó en un entorno que la podía reconocer en la especificidad de un cuerpo que se va transformando y que se ve condicionado a una disminución de fuerza física. Ese reconocimiento desde afuera era también un ejercicio cotidiano de reconocimiento desde adentro de la propia artista. De ahí que las preguntas comenzaran a precisarse en esa dirección: ¿Qué es y qué puede un cuerpo de y para la enfermedad? ¿Qué es y cómo se sostiene un cuerpo que ha de caer, que cae y que reconsidera la vertical u horizontal como tensión de fuerzas? Luego de este primer momento de formación académica, Matta realizó el programa educativo en SOMA y la maestría en arte en la UNAM. Ahora es profesora en Unarte y la Ibero campus Puebla.
El pasado 21 de mayo Nur Matta presentó un proyecto en la galería de Unarte. Como cualquier artista, tenía agendada una exposición individual para la cual trabajó durante varios meses. Desde luego, también tenía los recursos que la galería ofrece a cualquier artista al que se le invite a exponer ahí: apoyo en la producción de la exposición, apoyo con el personal de museografía y apoyo con recursos tecnológicos que pudieran necesitarse (monitores, proyectores, cámaras de video, textos de sala, etc.). La artista decidió reconsiderar un proyecto que ya había realizado en ese espacio cuando era estudiante en 2021, un momento que, desde luego, sucedió casi en solitario por la pandemia del covid; podríamos decir que es una pieza que, por muchas razones, básicamente se hizo para la cámara y en su registro quedó titulada como Cuerpo, objeto de exhibición. Para ese momento, las reflexiones de esta muy joven artista ya se habían decantado, casi como única posibilidad, en el cuerpo; para ser más precisos, en un cuerpo que se va tornando frágil, por decir lo menos, y que encuentra dentro de la historia del arte contemporáneo una especie de campo genealógico. Así que pensar el trabajo de Matta nos implicaría recorrer ese camino donde se constituye definitivamente la voluntad política de hacer del cuerpo un campo de acción tan riguroso como caótico y poético.

Nur Matta, Cuerpo de obra (2021), Galería La Miscelánea, Unarte, Puebla, 2026. Cortesía de la artista
21 de mayo, 2026. Colonia La Paz, Puebla. Unarte. Galería La Miscelánea. Título del proyecto: Cuerpo de obra. En uno de los patios de la universidad hay un muro que siempre se pensó para proyectar y, frente a él, una rampa donde las personas pueden sentarse o recostarse, el foro abierto. Sobre ese muro se proyecta la acción de Nur Matta, que ha iniciado en la calle y se transmitirá en circuito cerrado. Los asistentes atentos observan un cuerpo envuelto en plástico burbuja que desciende de una camioneta y será transportado en uno de esos “diablitos” que mueven objetos regularmente pesados. Ahí está Matta, y es transportada hacia el interior del edificio y, posteriormente, al interior de la galería. Dos hombres se encargan de manipular su cuerpo, su peso. Hay un momento de ese trayecto en el que la artista y sus dos asistentes suben por un montacargas y atraviesan un pasillo que podemos observar desde el foro abierto, en el que brevemente se sincroniza la transmisión de la imagen en circuito cerrado y el paso de la artista. Después desaparecen y continúa la proyección informando de lo que sucede al interior de la galería: Matta será llevada hasta el centro de la sala, por demás vacía, donde se encuentra un pedestal de unos 15 centímetros de alto. Ahí serán retirados los plásticos que la envuelven y, con mucho cuidado, será instalado su cuerpo de pie, sobre el pedestal donde ya se ha colocado una andadera, uno de esos objetos que están diseñados para ayudar a sostener un cuerpo, un cuerpo que puede caer.
Con un máximo de cuidado, los dos asistentes colocan en una posición precisa los pies, luego los dedos de las manos y las palmas que han de apoyarse en el borde de la andadera. Matta en posición vertical. Está en silencio siempre. La mirada hacia el frente, al piso, haciendo una diagonal. Mientras eso sucede, un equipo de dos asistentes más coloca un monitor sobre un muro. Y, en el otro muro, otros dos asistentes están colocando un texto en vinil negro a manera de texto de sala. El público sube las escaleras y entra en la sala. Se retiran los hombres que transportaron a Matta. Se retiran luego los hombres que colocaron el monitor una vez que comprueban que funciona el circuito cerrado. Los hombres que están colocando el vinil terminan su tarea y se retiran también. Nur Matta queda sola con el público que ya ocupa parte de la sala. Parece que las personas esperan algo y no saben qué. Muchos se dirigen a leer el texto, que no explica nada, en realidad no es un típico texto de sala. Formalmente se asemeja a un texto literario. La autora del texto es Marie Bardet. Una voz fundamental en el pensamiento-cuerpo contemporáneo. Cito las últimas líneas del texto de Bardet:
¿cómo llegaste hasta acá?
¿cómo te tocan las partículas y ondas de luz?
¿cuándo sentiste la última vez que franqueaste un umbral de in/visibilidad?
¿con qué tejidos sentís cuando alguien te está mirando aunque no le veas?
¿cuándo es la última vez que se quemó un foco?
¿qué texturas arden en un encuentro?
¿y en una exposición?
¿cómo llegaste hasta acá?
¿puede ser una obra un sistema de apoyos mutuos?
Muchas preguntas. Y habría que preguntarse si podría ser de otro modo una acción textual en el presente.

Nur Matta, Cuerpo de obra (2021), Galería La Miscelánea, Unarte, Puebla, 2026. Cortesía de la artista
Regresando a la acción: una vez que todos los elementos han sido dispuestos, queda Matta sola frente al público, con la mirada clavada en el suelo. Las personas ya han leído el texto (y quizá no tanto por interés genuino sino porque es lo único que hay que ver/hacer además de mirar a la artista que no los ve). Y ¿qué vemos los que estamos ahí? ¿Por qué no nos mira? Si no hay una interpelación de las miradas, entonces ¿qué hay? Quizá: tiempo de acción/silencios/vacíos/miradas incómodas entre individuos. ¿Una sala de exposición vacía en un momento en que el arte es una sobresaturación de objetos, imágenes, técnicas, lenguajes, discursos y un derroche de virtudes? En el proyecto de Nur Matta nos encontramos con una confrontación de silencios.
Al no saber qué hay que hacer, el público comienza a hablar por lo bajo. Susurros. Ninguna falsa teatralidad, sino un momento escultórico. Pensar el cuerpo. Ser cuerpo. Potenciar corporeidades. Siempre se espera algo y lo que llegó fue el silencio. La posibilidad de estar. ¿Quizás en eso consiste una condición específica del cuerpo? El cuerpo de Matta, nuestro cuerpo, otros cuerpos. Otras miradas y otros silencios. Quizá se trate de sostener el cuerpo y sostener otros cuerpos.
Después de casi una hora, los asistentes de Nur Matta regresan a la sala. Hacen el mismo proceso en sentido inverso y retiran a la artista de la galería. Sale de la universidad. En la sala queda el pedestal con la andadera. Pedestal blanco, andadera negra. En el monitor se proyecta lo que fue un circuito cerrado. No hay registro, solamente memoria. Queda el texto de Bardet. Y todos, absolutamente todos, volvemos a quedarnos solos. Pensar la solitud es sabernos, como quería Beckett, perfectamente encerrados en un cuerpo que siempre puede caer. La acción es radicalmente silenciosa y Matta nos hace detenernos en muchos de esos momentos de lo que podría ser una especie de genealogía de un cuerpo que cae en el arte contemporáneo. La galería con esos tres elementos quizá funciona como una “reliquia”, del modo en que Chris Burden nombraba a los objetos que dejaba en la galería luego de una acción, como aquella en donde usaba un pasamontañas caminando por las calles y que después colocó sobre una base con capelo, sumándose a una exposición colectiva. Como la pieza de Matta, lo de Burden era absolutamente silencioso: You’ll Never See My Face in Kansas City (1971).
y tú ¿cómo llegaste hasta acá?
¿Con qué cuerpa? (como diría Uri Bleier).

Nur Matta, Cuerpo de obra (2021), Galería La Miscelánea, Unarte, Puebla, 2026. Cortesía de la artista
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