jueves, 14 de marzo de 2024

Siete poemas

Como ocurre con muchos poetas italianos destacados –tanto del pasado como del presente–, el editor, profesor y poeta Antonio Riccardi (Parma, 1962) ha pasado desapercibido entre los lectores de nuestra lengua. Riccardi fue director de Mondadori y desde el 2019 dirige la editorial Aboca. En 2022 el sello Garzanti reunió su Poesie 1987-2022. Esta es apenas la segunda ocasión que su trabajo se traduce al español.

Selección y traducciones de Roberto Bernal

 

Una sola ocasión vi llorar a mi padre

 

Una sola ocasión vi llorar

a mi padre, una sola, al principio

de su oscuridad, y nunca más.

Lloraba como llora quien se enfrenta

solo a la vida que se derrumba

inclemente, ahora aterradora.

Ninguna tregua en el descenso

ninguna redención al alcance.

Sólo yo que mentía sobre la posteridad.

 

En el cementerio de Cattabiano

 

En una mañana de luz ecuatorial

en el cementerio de Cattabiano

vi a tres jóvenes faisanes

buscar la sombra entre las tumbas.

eran el día y mes de la muerte

de mi padre, Pier Giovanni,

con la misma luz y el calor de entonces,

pero en otra vida, con mayor desaliento

y ya más en la posteridad.

 

Ahora quisiera referir todo

 

Ahora quisiera referir todo

a la noble precisión de los gestos

de las palabras y de los silencios

de los saludos y las confesiones

entre nosotros sin ningún desperdicio

sin equivocaciones o falsos pudores

sin el desgano de los acontecimientos

o las desconfianza desolada de los objetos.

 

¿Abrazo o captura?

 

La figura grabada en nuestro abrazo

no es la misma que se ve en ambos lados

pero en la parte dulce de su mundo

nosotros somos tú y yo, inclinados al viento,

si al amor de una falsa tranquilidad

regresamos como los perros a la calma.

 

La luz bajo las cosas

 

Hoy la luz camina bajo las cosas

y se las lleva con el viento.

De algún modo nosotros también perdemos

nuestras costumbres y propiedades

posiblemente a causa de la nostalgia.

 

El inicio del silencio

 

El silencio comienza

en la mente y se extiende

y se confunde con el aire

que la recamara comprime

dilatando moléculas contra

las bisagras de la noche

que no están abiertas o que no han roto

la pequeña cueva del cuerpo

donde luces de aviones perforan

el cielo

la galaxia

surgiendo de la tierra

o cayendo

suavemente en la lentitud.

 

Cosas que aprendí del amor contigo

 

Cosas que aprendí del amor contigo:

tu dedicación, mi dedicación:

estábamos atrapados, felices, suspendidos,

en cada ocasión temblando juntos

y después, de la nada, oscurecía

nuestra pequeña fortuna

con la advertencia de una guerra

bajo la forma del reproche.

 

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