martes, 7 de mayo de 2019

40 años, 40 voces

A cuatro décadas de la primera Marcha del Orgullo LGBT +, presentamos esta reunión de testimonios, realizada en colaboración con Anal Magazine. Esta serie, que inició en La Tempestad 135 (junio de 2018), ofrece un mosaico que aspira a expresar la diversidad sexual-creativa mexicana. El conjunto de textos, que consta de cuarenta voces, agrupa no sólo a artistas y diseñadores, sino también gestores culturales, curadores, editores y personas del mundo de las ideas. La serie continúa con Carlos Acosta y Rodrigo Alegre, de Studio Roca.

 

¿Cómo fue su comienzo creativo?

Carlos: Mi papá es arquitecto, siempre tuve la inquietud por la disciplina arquitectónica.

Rodrigo: En mi caso, el sentimiento de diseñar surgió por instinto. Me acuerdo que una vez le dije a mi mamá que quería remodelar un baño. Por tradición familiar entré a estudiar derecho, carrera en la que estuve casi tres años, hasta que dije se acabó y empecé a estudiar arquitectura.

Carlos: Nos conocimos en 1998, gracias a Internet, yo estaba terminando la carrera y Rodrigo comenzaba arquitectura, entonces se juntaron las cosas; le echaba la mano en los trabajos de la escuela y después nos cayó un proyecto, que hicimos juntos; el proyecto, por otro lado, empezó a crecer: nos dimos cuenta de que faltaban cosas y se gestó la idea de hacer algo sobre interiorismo y mobiliario.

Rodrigo: Así fue, a la hora de buscar muebles contemporáneos o eran de origen italiano o de Héctor Esrawe, pero no había más, hablamos de hace 20 años; entonces la opción era o comprar o diseñar, así que empezamos a diseñar toda una línea. Siempre han habido buenos arquitectos e interioristas en México, pero identificamos una necesidad aunada a la asesoría de los espacios; no había ese tipo de conceptos, estaba la Galería Mexicana de Diseño, pero no ofrecía un concepto integral.

Carlos: Un día caminando en la Condesa, en la calle de Ámsterdam, muy de moda en aquel tiempo, vimos el anuncio de renta de un local y lo tomamos; remodelamos con lo que nos quedaba de dinero y abrimos el lugar.

Rodrigo: Al inicio la gente no entendía que el diseño mexicano podía ser tan bueno como el italiano. Siempre fueron dos caminos los que consideramos en nuestro proyecto: la consultoría en arquitectura e interiorismo y la tienda de muebles.

¿Ustedes creen que su mirada creativa está influida por su sexualidad?

Carlos: Cuando era chico era muy solitario, sentía no me integraba en los grupos; en la universidad me sentí mejor porque estudiaba algo que quería; cuando conocí a Rodrigo me encontré con una mirada en común. Creo que tiene mucho que ver tanto nuestra sexualidad como que nos hayamos conocido para crear; casualmente nos conocimos en un momento clave de nuestras vidas, las cosas se acomodaron para que esto siga hasta hoy.

Rodrigo: Sí, existe una sensibilidad distinta, y no sólo por ser gay, sino que tiene que ver con el aprendizaje, las enseñanzas, incluso las heridas, el descubrimiento personal. A mí me fue bien, pero a todos nos pasan historias en la niñez, en la escuela, cuando sales del clóset, etc.; todo eso de alguna forma se transforma en talento creativo.

¿Ustedes creen que los movimientos sociales tienen que ver con el diseño o son algo independiente?

Carlos: Están en total retroalimentación: los movimientos sociales crean expresiones y el arte a su vez crea movimientos sociales, van de la mano, así es la historia; tiene que ver con la situación de cada país o grupo social. Los países nórdicos, por ejemplo, son elegantes y silenciosos, pero lo que sucede en México es mucho más vistoso, fuerte, en todos los aspectos. Tanto en el arte como en el diseño se pueden ver las diferencias hasta climatológicas de cada sociedad.

¿Tienen alguna relación con la comunidad LGBT mexicana?

Rodrigo: Sí, apoyamos a una causa, la Fundación Mexico Vivo, desde hace mucho tiempo. Cuando pudimos casarnos, lo hicimos, y quizá adoptemos.

¿Cómo ven el futuro de la arquitectura y el diseño?

Carlos: Hace 15 años las cosas eran muy diferentes.

Rodrigo: El movimiento de diseño mexicano fue abriendo la brecha, logramos la aceptación de la gente poco a poco. Hace 15 años no había mucha calidad, quienes tenían calidad en su trabajo hacían copias de muebles italianos; en 2018 fuimos la Capital Mundial del Diseño, existen eventos como la Design Week. Hay que aprovechar este momento para crear conciencia en la necesidad del diseño en la vida diaria. El panorama es muy prometedor.

Carlos: Todo lo que usamos en la vida cotidiana tiene que ver con el diseño.

¿Y qué futuros ven para la comunidad LGBT+?

Carlos: Igual que con el diseño: en 20 años el tema ha cambiado radicalmente; veo el futuro favorablemente, empezando por la capital, que no sólo es amigable sino promotora de los derechos de la diversidad, aunque claro, no es igual en todo el país, que aún es muy machista; quizá la ley, las nuevas leyes, poco a poco generen costumbre y aceptación.

Rodrigo: De hecho la Ciudad de México fue de las primeras ciudades en el mundo en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo; es un ejemplo a nivel mundial en el tema, por eso creo que el futuro es muy prometedor para las nuevas generaciones; entre más gente salga del clóset, el país se hará más incluyente.

Carlos: Creo que poco a poco importará menos la etiqueta sexual e importará más lo que piensa la gente.

¿Qué recomiendan a los jóvenes? 

Carlos: Una película canadiense que habla de la salida del clóset de un joven, C.R.A.Z.Y. (Jean Marc-Vallé, 2005); me conmovió mucho.

Rodrigo: Estar en contacto con la naturaleza, vayan al Desierto de los Leones, a los Dinamos, al Ajusco, etc.



from La Tempestad http://bit.ly/2WtW907
via IFTTT Fuente: Revista La Tempestad

No hay comentarios:

Publicar un comentario