martes, 30 de julio de 2019

Espacios independientes e instituciones

“Los espacios independientes y las instituciones coinciden en señalar los vacíos y las deficiencias del sistema político para diseñar un proyecto que beneficie a la comunidad cultural excluida del sistema económico del arte”. Esto considera la artista visual Tamara Ibarra (que trabaja en la intersección entre producción, curaduría e investigación), encargada de moderar «Espacios expositivos: retos de la independencia, interacciones institucionales”, la tercera mesa de discusión de Radiografía de la escena emergente, una iniciativa de La Tempestad que cuenta con el apoyo del proyecto Bi de la Fundación BBVA Bancomer. En el encuentro, que se llevó a cabo en el espacio cultural independiente Casa Tomada, también participaron los artistas Marco Aviña (cofundador de Ladrón Galería) e Iván Krassoievitch (director del espacio independiente Carta Blanca), así como Ana Cristina Flores Ponce, directora del Patronato de Arte Contemporáneo (PAC). 

A partir de los años noventa se abrieron nuevas posibilidades para las artes visuales en México, lo que propició discursos, espacios e incluso instituciones distintos a los que habían caracterizado a la escena local. Casi tres décadas después, la Ciudad de México es reconocida como una de las capitales de la creación contemporánea. Sin embargo, es tangible que esa escena se ha transformado sustancialmente. «A diferencia de la escena emergente de los noventa, actualmente hay en México mayor receptividad a las propuestas de colectivos y espacios independientes, como parte de un ecosistema artístico más consolidado”, asegura Flores Ponce, que propone consultar los modelos implementados por iniciativas como Cráter Invertido, Escuela de la Paz, Obrera Centro, Torolab y la Granja Transfronteriza. 

“Carta Blanca nació en 2018 con el objetivo de otorgar a artistas, curadores, pensadores y demás agentes culturales la oportunidad de desarrollar ejercicios expositivos con una duración de un mes dentro de un cubo blanco (de aproximadamente 15 metros cuadrados)”, detalla Krassoievitch. «El proyecto no tiene convenios ni apoyos de instituciones, tampoco se pronuncia en contra de éstos: ambas situaciones son indispensables para la vida cultural de este país”, señala el gestor y artista. 

«El intercambio de conocimientos, directorios y metodologías –o la falta de éstas– es el motivo común de trabajo entre los independientes y las instituciones, para entender la función de ambos dentro de un tiempo marcado por el deterioro de la naturaleza y la aceleración tecnológica”, explica Ibarra sobre la interdependencia entre ambos agentes. Aviña considera que la ventaja de los espacios independientes es generar colaboraciones fuera de las disciplinas artísticas y destaca que una de las potencias de estas iniciativas es que no se quedan en la superficie, es decir en las exposiciones, sino que permiten “ir directo a la médula, conocer de cerca al creador”. 

Para ampliar la información sobre el tema, en el número 148 de La Tempestad, pronto en los puntos de venta habituales, se encontrará el cuadernillo que agrupa los textos que los participantes prepararon a partir de la mesa de discusión. El siguiente video es, también, un registro del encuentro.

Radiografía de la escena emergente – “Espacios expositivos: retos de la independencia, interacciones institucionales” from La Tempestad on Vimeo.


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