jueves, 7 de abril de 2022

Vanessa Bon: futuro femenino 

Los ángulos exagerados que propone Vanebon obligan a seguir el contorno del cuerpo desnudo bajo los picos, recortes y volúmenes inesperados que escapan de un corsé o de un arnés. No son sólo ornamentos si desafían la mirada: esas pequeñas barreras generan cierta resistencia que grita erotismo. Son prendas a todas luces sexuales y están listas para convertirse en el uniforme de cualquier heroína futurista (feminista, claro). Pese a los mandatos de su época,  las usarían Barbarella, Zeta y las mujeres de Angvia en Zeta Uno o Leeloo en El quinto elemento. Hasta llegar a Bjôrk, que hace un par de meses se vistió de Vanebon para actuar en el Shrine Auditorium de Los Ángeles como parte de su gira Cornucopia

“Me fascina la figura de heroína en las películas retrofuturistas y su desinhibición total en la sexualidad, aunque están representadas siempre a través de la mirada masculina. ¿Qué pasa, entonces, si intentamos recontextualizar esta expresión a través de la mirada femenina? Es en gran parte lo que busco con mi trabajo: resignificar lo que parece risqué, explorar y reapropiar códigos de vestimenta que comuniquen libertad sexual”, dice Vanessa Bon, la diseñadora tapatía detrás de la marca, unos días después de presentar en Guadalajara su segunda colección, Planet Hoof, que incluyó una selección ready to wear llamada Mototaut-RTW.

Björk

Björk usando un vestido de Vanebon en su gira Cornucopia. Fotografía: © Santiago Felipe

Mientras la diseñadora afina el lanzamiento comercial de su firma, su trabajo se viraliza de la mano de Björk ataviada con un traje de colores con corsé entallado que la estilista de la cantante le solicitó directamente por Instagram. “Me pidieron que enviara un vestido a Islandia, como posible préstamo para el tour. Pero fue la mejor de las sorpresas cuando me dijeron que al verlo le encantó y decidió que quería tener uno propio. Así, me pidieron que les diseñara un segundo look y accesorios. Al final le enviamos vestidos, medias, mangas de silicón e incluso unas press-on nails que diseñé con Boujee Witch Nails, otra artista tapatía”.

¿Cómo conquistó el ojo exigente de la estrella islandesa esta diseñadora recién egresada de Central Saint Martins y la Universidad de Westminster? Vanessa Bon tiene 25 años, pero está lejos de ser una improvisada. Trabajó en Machine-A de SHOWstudio y, como becaria, con Thom Browne, en Nueva York, y Mary Katrantzou, Kiko Kostadinov y Charlotte Knowles, en Londres. El despegue llegó con su colección de graduación VB2020: Over The Galaxy of the Ultra-Vixens, un universo utópico de mujeres del futuro, que presentó en la Semana de la Moda de Londres. Algunas influyentes plataformas de nuevos talentos, como Up Next Designer y 1 Granary, le dieron visibilidad y las invitaciones a vestir celebridades y modelos no se hicieron esperar.

Exponerse en esta vitrina privilegiada no ha desplazado la apuesta de Vanebon de esa zona de riesgo que habita toda firma de ánimo vanguardista. Sus siluetas hipersexualizadas encaran los estereotipos en una época donde, sobre todo, se les teme. “Lo femenino es lo que queramos las mujeres que sea. Desde mi trinchera intento explorar qué es ser mujer desde el cuerpo en el que vivo sin que the male gaze nos tenga que ‘enseñar’ qué nos favorece y lo que nos conviene representar, si es fragilidad y delicadeza con el new look o sexo in your face con los bumsters de McQueen”. 

Las dos colecciones que Vanebon ha firmado se rinden sin pena ante la lencería bondage para unirla a cierta imaginería industrial y futurista, con alusiones ballardianas a autos, llantas y rines. Una estética sin miedo a la exageración que se acerca a lo queer desde la exaltación del deseo, que pone a dialogar no sólo al pasado con el futuro sino a la alta costura con lo kitsch y a lo femenino con lo masculino.

“La mayor parte del tiempo he diseñado para la mujer, pero siempre teniendo en cuenta que es para la visión de la mujer del mañana. Y realmente ese concepto de mujer no se limita a un género cis. Diseño para cualquiera que se sienta identificado con mi creación, creo que ese es el punto, la performatividad de género: tanto el género como la manera en que nos vestimos debe estar intrínsecamente ligada a quiénes somos y con qué nos identificamos, no a un constructo social

Vanessa Bon

Colección Mototaut-RTW, de Vanebon. Fotografía: © Maj Lindström

¿Cómo resuelves en tus diseños la polaridad de los conceptos que hay detrás de una prenda Vanebon?

El contraste es un elemento clave de mi diseño. Busco futuros tal vez distópicos o postapocalípticos, como los de Ballard o de películas como Brazil o Metrópolis, tal vez no siempre tan dulces, pero sí relevantes. Para mí es esencial conocer profundamente el pasado para imaginar y crear el futuro de una manera consciente, completa. A través de estos contrastes busco una respuesta, una oportunidad para plantear qué sigue.

¿Llevas a la técnica esa tensión?

Exploro combinaciones inusuales de técnicas y materiales. Siempre me ha fascinado el diseño de décadas anteriores, el estilo, las combinaciones y la manera impecable de diseñar, así que busco rescatar (y reinventar/revitalizar) elementos del pasado.

Tengo una colección bastante numerosa de prendas retro icónicas. Van desde la era victoriana a los fabulosísimos ochenta. Son un punto de partida para mi creación. Observo su construcción, sus formas y sus textiles, y de ahí comienzo a integrar materiales más innovadores y cortes más complejos y contemporáneos. De esta forma surge un diálogo más interesante entre pasado y futuro, entre volumen y tensión, glamour tradicional y excéntrico fetichismo, un diálogo con el que siempre busco crear algo que innove de una manera u otra.

Vanessa Bon

Colección Mototaut-RTW, de Vanebon. Fotografía: © Maj Lindström

 ¿Qué papel juega la autorrepresentación en tu trabajo?

Uso mi cuerpo para explorar cortes y siluetas. Busco qué partes resaltar en los biquinis, cómo glorificar partes del cuerpo femenino como las caderas y el busto a través de siluetas que respondan a ellas. Sé que todos los creativos tenemos maneras diferentes de tomar inspiración y materializar las ideas. La exploración de mi propio estilo y su evolución ha sido fundamental para llegar a la estética que actualmente desarrollo.

Me parece más genuino así, si lo vivo, lo porto, lo evalúo y lo expreso. Algo de mí siempre se va en cada una de las piezas. ¡McQueen inicialmente ponía pedazos de su propio cabello en las etiquetas de sus prendas! Me parece que transmitir algo muy puro acerca de su esencia es una necesidad de todo creador y, en mi caso, es la exploración de mis creencias, intereses y mi estilo en el momento en que creo la colección.

Ante la visibilidad exponencial en una industria voraz, ¿cuál es tu principal reto como diseñadora emergente?

Hasta este momento la experiencia sólo ha sido positiva. Sin embargo, estoy consciente de la responsabilidad que conlleva estar expuesta al mundo. Y que, contrario a lo que muchos piensan, la exposición mediática no necesariamente equivale a estabilidad económica como marca. Al final se trata de mantenerse centrado como diseñador y seguir siendo fiel a tus creencias éticas, laborales, personales y estéticas. No matter what.

La entrada Vanessa Bon: futuro femenino  se publicó primero en La Tempestad.



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