martes, 11 de diciembre de 2018

Momentos decisivos

Según Borges, hay tres momentos decisivos en la vida de todo hombre: cuando conoce el mar, cuando ve llover por primera vez y cuando descubre a Dostoievski. Bueno. María Fernanda Ampuero, en sus cuentos contenidos bajo el título Pelea de gallos, propone algo distinto: Ayer no podíamos hacer una cosa tan demencial como crear un niño y hoy sí. Menstruar por primera ocasión no es el único parteaguas en la vida de los personajes de este tomo de cuentos tan breves y exactos como sus títulos: “Cloro”, “Crías”, “Monstruo”, “Cristo”. También son duros, hermosos, brutales y peligrosos. Estoy de acuerdo con los adjetivos que se encuentra uno en la contraportada del ejemplar.

Yo lloraba. Parecía que llevábamos toda la vida en esa piscina, solos, sin que nunca ningún adulto nos hubiera dado nunca una toalla para salir.

Los cuentos de Pelea de gallos dividen a la humanidad en dos: adultos y niños, pelea de gallos a la distancia. Hay cuentos que narran la pérdida de la infancia y cuentos de adultos atrapados en vidas insatisfechas. No sé si les ha pasado que sueñan con una habitación de la casa que sólo existe en sueños. Y ese cuarto nos es atemorizante. Es a esa pieza donde las historias de Ampuero nos dan la bienvenida. No deja de llamarme la atención que la mayoría de las tramas se desarrollan en habitaciones, es entre muros donde nuestras vidas dejan de cobrar sentido.

Soy de la idea de que una de las características del cuento moderno es que uno de los personajes no debe de salir del texto de la misma manera en que entró. Este cambio –mecanismo de chispa narrativo–, cuando es desempeñado con maestría se transfiere al lector, volviendo al cuento memorable; que debería ser el objetivo final de todo cuento. En Pelea de gallos, pues, acudimos al instante preciso en que todo se va a la mierda. Tenemos en las manos una delgada y espesa colección de momentos traumáticos. Una mujer secuestrada a la que están vendiendo en una subasta abyecta, Cristo resucitado, una niña que descubre que el padre de sus mejores amigos es un monstruo escupido por una guerra, una mujer en el supermercado cuyas compras le evocan lo mierda que es su relación de pareja. Otro ejemplo, por lo demás formidable, una mujer observa cómo un grupo de empleados de color limpian innecesariamente una piscina, ella desearía que mejor subieran hasta su habitación y cogieran con ella, los cuatro. En cambio, desde su balcón, colabora ensuciando la alberca. Esto narrado nítidamente con una prosa atroz como dramático moretón.  Y no hay moretón sin golpe.

“Coro” me parece uno de los mejores cuentos que he leído en mucho tiempo. Dan ganas que un genio lo filme.

Pelea de gallos, el primer libro de cuentos de María Fernanda Ampuero, me parece indiscutiblemente uno de los mejores libros del año, porque en sus páginas encontramos cuentos. No relatos ni viñetas ni experimentos que van a dar al olvido. Cuentos, clamo al cielo.



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