lunes, 15 de octubre de 2018

40 años, 40 voces

A cuatro décadas de la primera Marcha del Orgullo LGBT +, presentamos esta reunión de testimonios, realizada en colaboración con Anal Magazine. Esta serie, que inició en La Tempestad 135 (junio de 2018), ofrece un mosaico que aspira a expresar la diversidad sexual-creativa mexicana. El conjunto de textos, que consta de cuarenta voces, agrupa no sólo a artistas y diseñadores, sino también gestores culturales, curadores, editores y personas del mundo de las ideas. La serie continúa con Alejandro Serratos, gestor cultural.

¿Cómo empezó tu proceso creativo?

Estudié un año la carrera de derecho y luego me salí, fue un momento en el que reconocí mi interés por el arte y el diseño. Aunque mi familia nunca tuvo un acercamiento directo a la cultura, mi vida siempre ha estado vinculada a proyectos de arte. De adolescente en la FIL, en la primera edición de Zona Maco, etc. Mi interés es conectar a las personas para que hagan cosas entre ellas, crear accidentes creativos que no se puedan controlar. Me gusta que la gente explote estas las conexiones.

¿Tu preferencia sexual tiene relación con tu creatividad?

No creo que la sexualidad aumente o disminuya la capacidad de creación. Tiene que ver más con un compromiso con la libertad, con el autoconocimiento y la autoexploración, con la manera de verse uno mismo en el entorno. Lo que hace la diferencia es ser valiente y luchar contra los estereotipos y las propias expectativas.

¿Tu práctica se vincula con movimientos sociales?

No creo que todos los movimientos artísticos ni todas las expresiones ayuden, pero si creo que hay muchos que tienen un significado muy profundo en los cambios que se generan socialmente. Las personas que están involucradas con la cultura suelen tener una visión un poco menos rígida que gente de otras profesiones, eso permite generar cambios de pensamiento.

Para ser buen creador debes ser buen crítico y buen observador. Desafortunadamente en este momento tenemos muchas cosas que observar y que criticar acerca de nuestra forma de vivir. Por otro lado, siento que quienes nos dedicamos a lo que nos gusta, vivimos libremente, tenemos el compromiso de compartir con los demás las cosas que observamos. Las consecuencias de los proyectos culturales pueden tener un gran impacto. No siempre es así, pero si de origen se tiene claro qué se quiere aportar, se puede generar una secuela significativa que ayude al cambio social.

¿Cómo observas el futuro de la diversidad sexual en México?

Tengo una relación muy cercana, muy natural con la comunidad LGBT+. Disfruto de las diferentes formas de vivir de la gente. A veces siento que nos limitamos al explorar nuestras sexualidades, nuestras relaciones. No soy activista pero hago las cosas que me impulsan. Tengo un hijo y vivo como padre soltero. No finjo que tengo esposa, mi hijo sabe todo de mí.

Estoy planeando un documental sobre la diversidad sexual en Guadalajara, en su entorno barrial. Me interesa desvanecer los estereotipos de que aquí somos mochos. Es importante saber cómo un contexto barrial positivo repercute en el resto del entorno. También hacemos el Festival Prohibido, la Guía Antiturista LGBT. Uno de mis tres pilares de mi trabajo es la diversidad de la ciudad.

Creo que existe un crecimiento que no habríamos imaginado hace años. En mi generación, que es “transgeneracional”, nunca pensamos que nos iba a tocar el matrimonio igualitario. Jamás imaginé que iba a tener un hijo y que lo podría criar abiertamente. Creo que hemos avanzado mucho más de lo que creíamos. Se trata de un esfuerzo de mucha gente que he llevado mucho tiempo. Ahora nos debe preocupar vivir con libertad, ser responsables de los otros, tratar de compartir con la comunidad. En el futuro va a haber muchos temas legales que ahora no entendemos.

¿Qué recomiendas a la juventud?

Lucrecia Martel me parece una de las mejores autoras de cine del mundo contemporáneo. En Youtube hay muchos videos de entrevistas y talleres que ha impartido. Ella no se define como cineasta, sino como una persona que tiene cosas que contar; el cine es una herramienta para contar historias. Graciela Iturbide, por otro lado, tiene la visión de una mujer inteligente, sensible y familiar. Ha retratado México como ningún otro artista. Le tocó la transición entre lo análogo y lo digital. También recomiendo seguir el trabajo del arquitecto Mauricio Rocha, hijo de Iturbide, que defiende los valores de los artesanos y las técnicas tradicionales. El documental El patio de mi casa, de Carlos Hagerman, te cambia la perspectiva sobre la arquitectura, sobre las relaciones de pareja, sobre el compromiso con tu comunidad, sobre lo bueno que es estar contento contigo, con tu origen. Se trata de una película imperdible. En moda les recomiendo a Julia y Renata, que siempre se renuevan, a pesar de que nunca cambian su visión. El trabajo de Laura Noriega en diseño contemporáneo también es interesante. Admiro que enseñe a las nuevas generaciones el trabajo de los artesanos. Le recomiendo a la gente joven que se responsabilice de utilizar todas las herramientas actuales para aprender más y no para crear falsas autoestimas e inseguridades.



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via IFTTT Fuente: Revista La Tempestad

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