miércoles, 31 de octubre de 2018

Un ensayo escénico sobre el placer

“Si en la Edad Media el placer era considerado como pecado ahora es un mecanismo de control vinculado al consumo”, dice Karla Sánchez, encargada del diseño de producción de Homo Box Machina, un experimento multimedia inspirado en los mecanismos teatrales que propone un lectura crítica del goce. A través de elementos de video mapping, múltiples pantallas y mecanismos de tramoya, la pieza, realizada por el colectivo de diseñadores Engranaje Invertebrado y la compañía El Rinoceronte Enamorado, hace visible las tensiones vinculadas al placer estético, la violencia, el erotismo y la contemplación.

“Urge poner en crisis las formas en que se nos ha enseñado a sentir placer”, dice Karla Sánchez, directora de producción de Homo Box Machina

Al prescindir de actores, el montaje se atiene al poder y la fuerza de la escena y el lenguaje multimedia. “El teatro en sí mismo en una potencia”, añade Karla, “no necesita de un intermediario para comunicarse con el espectador. Todos los involucrados en la concepción de Homo Box Machina, que dirige Daniel Primo, somos diseñadores de escenografía, iluminación, multimedia y aspectos sonoros”. Cinco dramaturgos participaron en la creación de las escenas de las que consta la obra: Diego Álvarez, Edén Coronado, Shaday Larios, Ángel Hernández y Xandra Orive. La dimensión multimedia de la pieza, que no tiene diálogos, no ilustra sino que conjunta elementos que elaboran ideas. Al mostrar los mecanismos de escena y a quienes los manipulan, se invita al espectador a asomarse a la caja del mago, a conocer los procedimientos sobre cómo se generan y transmiten las imágenes visuales y sonoras.

La revisión del hedonismo que anima el concepto de Homo Box Machina parte de varias experiencias. Karla confiesa que luego del sismo del 19 de septiembre de 2017 los colaboradores de la obra se hicieron varias preguntas, la principal fue ¿cómo se volvió a la normalidad luego de varios días de organización, apoyo y confianza? Esta cotidianidad, refiere la diseñadora, volvió a desconectarnos, nos convirtió de nuevo en desconocidos. “Fue un punto de quiebre que nos planteó que quizá el placer se encuentra en la compañía, en estar juntos. La tecnología y los medios de comunicación son instrumentos a través de los que se ha tergiversado el placer para volvernos consumidores de objetos y experiencias que supuestamente lo garantizan. Urge poner en crisis las formas en que se nos ha enseñado a sentir placer”.   

Homo Box Machina se podrá ver todos los miércoles a partir de hoy y hasta el 28 de noviembre en el Teatro Rafael Solana.



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